Las plumas, me dice. ¿Las plumas?, pregunto. Sí, las plumas. Las plumas son todo. Lo miro. Camuflaje, ventas, marketing. Así son los pájaros, mentirosos, falsarios, estafadores. Porque todo lo que importa está bien adentro. Lo miro. Seguimos caminando. Trato de pensar en las alas pero no puedo, no más »
Como un cobarde, de los mejores, huí de lo que quedaba de mi día y me dediqué a sobrevolar las calles mugrientas de la Gran Rosario como un moscardón atolondrado, un bicho molesto con vuelo corto y torpe, por decirlo de una manera poética y no ahondar en las razones que me habían llevado hasta [. más »
Ni siquiera las yeguas hoy me quebrantan. Ya ni las huelo. Porque de tu nombre que era estampido sólo quedó un ramillete de confesiones cayendo al alba por un fangal, y es relicario de cuencas rotas, y un penitente llorando pez. A lo sagrado nos abrazamos como el cuchillo sobre la carne, como las ll. más »
Corren furiosos los dálmatas por la noche enferma sin que nadie pueda detenerlos. No son jauría, ni polizones, ni pervertidos, ni trashumantes, sino simplemente perros corriendo libres por la noche enferma. Las horas tristes, el tiempo triste, el frío triste, la canción malvada. El universo que con más »
Sucede que quiero (o debo, o prometí, o todas esas cosas juntas) escribirte una carta. Sucede también que no tengo la menor idea de qué escribirte. Es una sorpresa. No para vos, para mí. Sorpresa porque en general se me da bastante bien esto de batallar con las palabras, con las formas, con el sign más »
¡Todos invitados! ¡Llega la Tercera Edición y viene con todo! Agradecemos la difusión y la participación. ¡Gracias! https://www.facebook.com/Psicofango *** Filed under: all of them más »
Estamos arruinados, casi extintos, extrapolados, contaminados a tal extremo por las convenciones obsoletas que nos rodean, que no podemos ni siquiera darnos cuenta de que lo más básico, lo más importante, es detenerse a pensar. Pensar en nada, pensar en todo. Todo. Nada. Da miedo. Y está bien. El m más »
Lo que más nos gusta es la miseria. La miseria enseña, construye. Nadie está más indefenso y expuesto a los demás que cuando se revuelca en lo más oscuro de su propio ser, y ahí nos sentimos cómodos, liberados, amamos desnudarnos y espantar al otro que nos ve, porque eso somos en el fondo, eso más »
Yo sabía que el señor Durban no iba a terminar nada bien, andaba siempre en cosas raras, bah, era raro, qué se yo, a mí me daba un poco de desconfianza cada vez que llegaba con algo nuevo a la pensión, como ese día que apareció con el jaulón para los pajaritos, Marta y yo [...] más »
?Sólo tiene que haber letras. El ideal es apropiarme de mí, de mi pensamiento raso; y primero, para eso, pienso apropiarme de su traducción escrita. Primero batallar contra las letras, luego contra el sentido. Sentido. Durante los momentáneos destellos de lucidez que lo asaltaban, cada vez más esp más »