Zapatillas - Lo que el cielo no pudo esperar
Esta es una nota que escribí el 30 de diciembre del año pasado para Crónicas Móviles.
Ayer, 30 de diciembre, se cumplieron dos años del recital de Callejeros en República Cromañón; dos años del incendio iniciado por una bengala (en ese momento uno de los estandartes de los rituales rockeros); dos años que - por desinterés, desidia, corrupción y una serie de imperdonables etcéteras de los dueños del lugar hasta del último funcionario público – 194 chicos morían abandonados y encerrados porque las salidas de emergencia estaban cerradas.
Ayer fui al santuario construido por los familiares, por primera vez, sin saber qué iba a buscar, qué o con quién me encontraría.
“Nuestros ángeles del rock”, se lee en la entrada. Esos angelitos que hacen notar su presencia, que se intuyen entre las zapatillas, las remeras, los ositos, los recuerdos familiares, las fotos; recorrí la Plaza de la Memoria empapelada de cartas de despedida, de lamentos, de lágrimas.
Es tanta la tristeza que impera, que lo invade a uno a medida que avanza, que lee, que conoce apenas un poquito más de la vida de cada uno de los “pibes de Cromañón”, es tan difícil de asimilar todo ese dolor en apenas unas horas.
Automáticamente empecé a sacar fotos, me refugié en ese filtro que el lente de la cámara provee tan oportunamente, que le permite a uno alejarse de la realidad.
Ayer conocí más de algunos de esos chicos, conocí a sus familiares/amigos/novias, hablé con ellos, me contaron, los entendí un poco más.
Me acordé de las críticas que siguen recibiendo los padres, que en algunos (pocos) casos se manifestaron rozando la violencia y pensé en cuán hipócritas podemos llegar a ser y cuán indiferentes; esa noche se murieron 194 chicos y al otro día en todas las casas (o la mayoría) se brindó por fin de año como si nada y al tiempo, los mismos que brindamos (o brindaron) criticaban (criticábamos) “las formas” de esos familiares que habían muerto con sus chicos el 30 de diciembre.
Aún hoy, dos años después, pasa lo mismo. Nadie espera que se pare el país por sumarse a una causa (que en realidad lo amerita); nadie pide que no se despida el año viejo o se reciba el nuevo con festejos; es tratar de lograr que el otro se sienta acompañado, que se sienta comprendido; me parece que se trata simplemente de evitar que una sobrecarga de burbujas de sidra nos enceguezcan del todo.
Ayer fui al santuario construido por los familiares, por primera vez, sin saber qué iba a buscar, qué o con quién me encontraría.
“Nuestros ángeles del rock”, se lee en la entrada. Esos angelitos que hacen notar su presencia, que se intuyen entre las zapatillas, las remeras, los ositos, los recuerdos familiares, las fotos; recorrí la Plaza de la Memoria empapelada de cartas de despedida, de lamentos, de lágrimas.
Es tanta la tristeza que impera, que lo invade a uno a medida que avanza, que lee, que conoce apenas un poquito más de la vida de cada uno de los “pibes de Cromañón”, es tan difícil de asimilar todo ese dolor en apenas unas horas.
Automáticamente empecé a sacar fotos, me refugié en ese filtro que el lente de la cámara provee tan oportunamente, que le permite a uno alejarse de la realidad.
Ayer conocí más de algunos de esos chicos, conocí a sus familiares/amigos/novias, hablé con ellos, me contaron, los entendí un poco más.
Me acordé de las críticas que siguen recibiendo los padres, que en algunos (pocos) casos se manifestaron rozando la violencia y pensé en cuán hipócritas podemos llegar a ser y cuán indiferentes; esa noche se murieron 194 chicos y al otro día en todas las casas (o la mayoría) se brindó por fin de año como si nada y al tiempo, los mismos que brindamos (o brindaron) criticaban (criticábamos) “las formas” de esos familiares que habían muerto con sus chicos el 30 de diciembre.
Aún hoy, dos años después, pasa lo mismo. Nadie espera que se pare el país por sumarse a una causa (que en realidad lo amerita); nadie pide que no se despida el año viejo o se reciba el nuevo con festejos; es tratar de lograr que el otro se sienta acompañado, que se sienta comprendido; me parece que se trata simplemente de evitar que una sobrecarga de burbujas de sidra nos enceguezcan del todo.







13 comentarios:
ES DIFICIL HABLAR DE ESTO POR QUE FUI EL DIA ANTERIOR...INVITADO...POR ALGUIEN...
E IBA A IR AL DIA SIGUIENTE...Y NO ME DIO EL CUERO...MUCHA GIRA..PARA ESE ENTONCES...TAL VEZ ESTOY ESCRIBIENDO...GRACIAS A ESO...
NADA HARA QUE LOS OLVIDEMOS...
ME ESTREMEZCO AL PENSARLO NOSOTROS FUIMOS CON 2 MATRIMONIOS CON LOS CHICOS...SI HUBIERAMOS VUELTO AL DIA SIGUIENTE...
Mirá que hace días que leo tu comentario y no sé bien qué responderte... es verdad, es muy difícil hablar de esto, más para los que opinamos desde lejos, imposible entender lo que sintieron o sienten los chicos que estuvieron ese día.
A mi esto me genera mucha bronca angustia e impotencia.
No sé que mas decir, solo brindar apoyo.
Un abrazo
A nosotr@s esto, no nos genera mucha bronca angustia o impotencia.
De todas formas, queremos brindar apoyo
Un saludo, lola
Esa noche en mi casa no se festejo, no se brindó, pero en mi ciudad se hicieron todo tipo de fiestas no respetando el luto nacional.
Abrazos Lola!
Nos pasa algo parecido RM.
Saludos!
Más o menos me esperaba una respuesta así de uds. sres. B., miren cómo nos vamos conociendo.
Abrazo che!
Por mi barrio pasó lo mismo y en mi casa... en fin... ya te imaginarás Sole.
Besos!
respecto a elsimondice.blogspot.com me gustaría que sepas que el tipo la dejó embarazada y ella tuvo la bebe sola el añó pasado, porque el yaya, juan, abandono a su propia bebé. no se que clase de persona te parece que es pero creo que por mas que la mina sea una bosta, segun él, nada justifica el abandono de un hijo.
la indiferencia es el peor estado de la ignorancia, mi querida lola.
usted y algunos marcan, precisamente, LA diferencia.
abrazo.
Sr. anónimo: no es el lugar para semejante declaración, menos si la persona de la que se habla no puede defenderse, menos porque ni la gente que lee ni yo ni la gente tenemos que ver con el tema, y mucho menos si no firma el comentario, para mí acto más que cobarde.
Gracias.
Y es demasiado poco lo que podemos hacer, no?
Muchas gracias Sra!
Abrazo!
No se si las culpables de la ceguera son las burbujas...
La ceguera ya está dada en nuestro país por dejarse conducir cual rebaño, por intentar ser león en la jungla de cemento, por no poder dejat de mirar hacia atrás (tiempos mejores), por no hacer nada para evitar que nos quiten la calidad en salud y educación y sigue un a extensa lista...
Mi apoyo a todos los que padecen por errores de nuestros infame gobernantes. Un saludo!
Publicar un comentario en la entrada