marx, el eurocéntrico
por ohaelo | January 7th, 2008 | Categoría: Historia |en 1858 carlos marx publicó un artículo sobre simón bolívar, en una enciclopedia norteamericana. El texto es singular, no sólo por ser el único –si no me equivoco- en que marx trata directamente sobre algún aspecto de la independencia hispanoamericana, sino también porque el análisis que realiza de la labor del libertador es tan… como decir, tan alejado del método por él utilizado en su trabajo, que parece comprobar aquella afirmación suya según la cual “él no era marxista”. El escrito está colmado de un preconcepto crítico hacia bolívar, el cual, siguiendo el análisis de marx, parece haber sido un completo inepto. Los grandes éxitos de la campaña bolivariana se debieron, según el autor, a los oficiales europeos que formaban parte de los ejércitos libertadores, o acaso meramente a la diosa fortuna. Y saltaba de cólera, marx, ante cualquier atisbo de comparación entre el incapaz bolívar y el gran napoleón.
¿a que se debería este tipo de aproximación a la realidad social hispanoamericana vía bolívar? josé aricó ensayó una respuesta. No se trata, decía aricó, de liviandad ni desinformación; marx era un investigador meticuloso, y cada vez que abordaba un tema, así fuere para escritos periodísticos, se empapaba de la literatura asequible; el tratamiento de bolívar no fue, en esto, una excepción. Se trata, según aricó, de que marx realizó, al escribir sobre bolívar, una directa correlación entre el libertador y el bonaparte –el del 18 brumario, claro- que tenía ante sus ojos. El fastidio que sentía ante la figura del francés se trasladó al análisis del hispanoamericano: la crítica que realiza parte de un preconcepto político –no social, ni racial- en tanto veía en la actividad de bolívar un sucedáneo del bonapartismo francés, o tal vez un anticipo.
aricó descartaba, expresamente, que la crítica visión de marx de bolívar se debiera simplemente a eurocentrismo, a un prejuicio incorporado, no meditado, según el cual los seres humanos de otros lugares que europa serían, de algún modo, inferiores. No es que en el texto no haya “aires” eurocéntricos, decía aricó. Pero éstos serían de algún modo excrecencias de un análisis sesgado desde el principio por el aborrecimiento político. Insistir en esa línea, decía aricó, no sólo no avanzaría nada en el análisis del bolívar de marx, sino que, para peor, ocluiría una veta “democrática, nacional-popular” del pensamiento marxiano que nos sería, a los latinoamericanos por ejemplo, de necesaria reactualización (aricó escribía esto a comienzos de los ochenta).
pero este tópico, el eurocentrismo marxiano, es justamente el retomado por el análisis realizado por el escritor mexicano arturo chavolla. El autor no niega, sino que más bien reafirma, la explicación que sobre el bolívar de marx diera aricó; efectivamente, dice, parece que el punto principal es la comparación no dicha entre el libertador y bonaparte. Pero esto, que puede explicar las ácidas reflexiones que bolívar suscita en marx –tan ácidas que el editor norteamericano de la enciclopedia donde iría a publicarse el escrito estuvo a punto de devolvérselo- no puede explicar la irritante ausencia de todo análisis social del proceso independentista, ni el desdén con que trata a las tropas criollas. Lo que parece haber aquí es, una vez más, eurocentrismo. Pero no sólo eso, sino además una tradición de pensamiento europeo ferozmente denigratoria de la condición americana: de la fauna y la flora, a la tierra y el clima, al hombre. Tradición que antonello gerbi explorara con vigor en su “la disputa del nuevo mundo”, y que chavolla retoma, para recalcar además que esa tradición –iniciada acaso en el siglo xvii, profundizada en el xviii- no estaba agotada ni mucho menos en el xix: ¡que decir, si no, de los “pueblos sin historia” hegelianos! Y que seguiría, por lo menos hasta comienzos del siglo xx: no sin un dejo de malignidad, el autor mexicano no deja de recordarnos las espantosas proposiciones que varios de los más connotados socialistas europeos hubieron de sostener sobre el problema colonial. Socialistas, aclaremos, que eran marxistas, o eso decían ser. Con todo, éstos raramente, o nunca, se referían a américa latina. En realidad, el subcontinente, como adelantara hace tiempo leopoldo mármora, era un casillero en blanco para el pensamiento marxista europeo de la “bella época”, al punto que siquiera la revolución mexicana –iniciada en 1910- indujo algún tipo de reflexión, o al menos, comentario. Es que estos pueblos latinoamericanos, al igual que esos otros africanos o asiáticos, eran, o seguían siendo, “sin historia”.
el tema del eurocentrismo en el pensamiento marxiano sigue abierto. De todos modos, a diferencia de aricó, me parece que el tema tiene mayor interés historiográfico que político. En este sentido, me genera más preocupación observar ciertas vertientes eurocéntricas entre los miembros de comunidades periféricas, dependientes o semicoloniales, como se prefiera. Porque tengo la certeza que en américa latina, el colonialismo cultural, tan combatido en los sesenta, sigue vivito y coleando.
“…tengo la certeza que en américa latina, el colonialismo cultural, tan combatido en los sesenta, sigue vivito y coleando.”
Comparto 100% y me pregunto, ¿habrá que reconocerle algo de razón a don Miguens? (no en las pifiadas tales como atribuirle a Marx una carta a Kautsky de 1893, diez años después de haberse muerto).
http://www.lanacion.com.ar/Archivo/nota.asp?nota_id=956174
Un abrazo.
¡Qué blog me he perdido todo este tiempo!
Excelentes los artículos.
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seria bueno que se publicara todo lo escrito por marx sobre nuestro libertador, para leerlo de la fuente principal y no de segunda fuente. y asi poder uno reflexionae al respecto