
Néstor Kirchner es un personaje de cabotaje y de desdén por el intelecto. Por eso tanta obsesión con el PJ y con aconsejar a Julio De Vido sobre concesiones y licitaciones. Nunca podría dedicarse a la reflexión, la investigación y la formación. En cuanto a su monotema política -qué aburrido resultó el santacruceño-, el Partido Justicialista, aqui algunas novedades (dicen que en forma simultánea habrá una reforma al régimen de partidos políticos
Después del paso que dio con Lavagna, Kirchner medita otros. Pero se desliza sobre una cinta estrecha. Esa estrechez tiene que ver con la base política que amasó en estos años el ex presidente y que acompaña ahora la gestión de su mujer. Esos sectores no aceptarían convivir con un peronismo que recicle algunas de sus caras más ajadas. Carlos Menem y los hermanos Rodríguez Saá (Adolfo y Alberto) no tendrán ningún lugar. ¿Lo tendrá Eduardo Duhalde?. El también ex presidente ha dicho que no tiene intenciones de participar. Pero nadie lo imagina de brazos cruzados si el peronismo sale de su ostracismo. Celebró el regreso de Lavagna aunque fue reservadamente crítico sobre el ex ministro y su campaña. Lavagna supone que no habría razón para no tenerlo en cuenta.
Otros tendrían, quizás, menos fortuna. Un debate envuelve en el círculo íntimo del poder a Jorge Obeid y a Carlos Reutemann. Cristina siente alguna nostalgia por el último gobernador peronista de Santa Fe. Pero el PJ acaba de ser derrotado en esa provincia luego de 24 años. Rafael Bielsa fue designado como representante argentino en una corporación financiera regional. Asoma Agustín Rossi, el jefe del bloque de los diputados peronistas, de buena relación con Alberto Fernández, el jefe de Gabinete, y suma ponderaciones el intendente de Rafaela, Omar Perotti.
José Manuel de la Sota, por ahora, no cuenta. Pero al gobernador Juan Schiaretti se lo incluiría en el proyecto de remozamiento partidario. También Jorge Capitanich, del Chaco, y Sergio Uribarri, de Entre Ríos, tendrían asegurada su presencia. Una sorpresa: no faltaría el caudillo salteño, Juan Carlos Romero, de larga militancia menemista, pero estaría además el actual gobernador, Juan Manuel Urtubey, que ganó con bendición del kirchnerismo.
El modo de reorganización del peronismo contempla también la alianza que el gobierno kirchnerista posee hoy con un grupo de mandatarios provinciales radicales. Uno de ellos, el mendocino Julio Cobos, es vicepresidente de la Nación, aunque se lo recuerde poco. Un peronismo demasiado rabioso haría imposible esa convivencia y afectaría la estructura sobre la cual descansa Cristina. (...)"
El Ministerio del Interior, a cargo de Florencio Randazzo, es el encargado de evaluar las problemáticas del sistema político y plantear las soluciones posibles. En la discusión también participa el jefe de Gabinete, Alberto Fernández. La Presidenta sigue cada detalle y Néstor Kirchner está al tanto de todo. Al proyecto de reforma, aclararon en la Casa Rosada, le faltan definiciones, aunque están planteados los temas de estudio y ya comenzaron a evaluarse las soluciones.
El cambio, en principio, vendría más por el lado de los partidos políticos que por la ley electoral. En este punto, se evalúa como un problema el control de los comicios.
El papelón que resultaron las recurrentes ausencias de las autoridades de mesa, en octubre pasado, se corregiría con la sanción de una ley que otorgue a los docentes la responsabilidad fiscalizadora.
El control partidario, otro de los inconvenientes que marcaron las elecciones de 2007, no tendrá una solución a corto plazo, estiman. La resolución de este problema se dará en la medida en que se fortalezcan los partidos.
En el Gobierno suponen que la hasta aquí declamada modernización del PJ será imitada por el resto. También creen que la unidad peronista ayudará a terminar con la experiencia de las listas colectoras o de acople, ocurrencias probadas con éxito discutible en Buenos Aires y Tucumán. Centenas de listas es un problema, sugirieron.
En cambio, las fuentes consultadas admitieron que resulta improbable modificar el voto por lista sábana. "Imaginemos este escenario: una ciudad elige, al mismo tiempo, presidente, gobernador, diputados y senadores nacionales, diputados y senadores provinciales, intendente y concejales locales. Si en la última elección hubo 14 postulantes presidenciales, ¿cuántas boletas tenés que hacer por separado y cuánto espacio necesitás para poder diferenciar cada cargo? Es imposible. No entran en un aula", razonó un funcionario de la primera línea kirchnerista.
El voto en papel también parece destinado a seguir, a pesar de los reclamos por transparencia y la mudanza a la urna electrónica. La experiencia de voto electrónico en las elecciones comunales de Ushuaia, en 2003, no alcanzó para convencer al poder. El sistema resulta de muy compleja puesta en práctica en un esquema como el que refirió el mismo ministro.
"Todo Tierra del Fuego tiene alrededor de 85.000 empadronados y pocos candidatos locales. Eso permite que haya un orden y un ritmo lógicos en la votación electrónica. En la provincia de Buenos Aires, en cambio, podríamos estar dos días seguido votando con un sistema así", explicaron.
También el sistema de elección de legisladores se mantendría intacto. Algunos pretenden dividir provincias en varias secciones para que los representantes sean más fácilmente identificables por sus votantes, pero todo indica que seguirá el sistema de distrito único. Hasta ahora, aquella vertiente parece en desventaja.
Las elecciones internas partidarias, finalmente, seguirían cerradas.
"La verdadera reforma política se probó en 2003, pero fracasó. Los comicios internos abiertos no funcionaron", opinó un ministro.
La reforma política, así, se sostendría más sobre la "refundación" del sistema de partidos políticos que sobre acciones electorales. Es el boceto sobre el que trabaja el Gobierno.
E,V,D.K































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