Técnica permite saber a los dos días si la quimio es efectiva o no
Un estudio publicado recientemente en la prestigiosa edición especializada Nature Medicine supone un gran avance: presenta una técnica no invasiva que permite identificar si un tumor es sensible al tratamiento ya a los dos días de que el enfermo lo ha comenzado.
Y esto es mucho, mucho antes de lo que hay que esperar hoy día para saber si el cáncer está respondiendo a la quimioterapia. Mediante técnicas de imagen y biopsias frecuentes se determina la continuidad o el cambio de terapia, aunque existe un margen de error y el factor tiempo juega en contra.
“Hay muchos fármacos entre los cuales se puede, pero necesitamos las herramientas para poder decidir si es necesario cambiar de uno a otro”, explican los autores del estudio, llevado a cabo en la Universidad Vanderbilt de Nashville (Estados Unidos) bajo la jefatura de Dennis Hallahan, director de la investigación.
Este equipo es el que logró identificar una proteína que reconoce y se une a las células tumorales que están respondiendo al tratamiento. Si a esa proteína se le pega una molécula emisora de luz, es posible ver entonces si los tejidos son sensibles a la quimio y en qué grado, ya a los pocos días de iniciarla.
Los expertos analizaron millones de fragmentos de proteínas (péptidos) en busca de alguno que se uniera de forman específica a varios tipos de tumores (pulmón, cerebro, próstata, colon y mama), implantados en ratones.
Después, determinaron la manera de que la molécula fuera luminosa y visualizaron con cámaras especializadas a los roedores para comprobar su sensibilidad a diferentes tratamientos. Cuantas más células cancerígenas morían, más brillante aparecía la región.
“La palabra clave aquí es días. Esto nos permitirá minimizar la duración de las terapias que no son eficaces en los pacientes con cáncer”, explican Hallahan y colaboradores. “El hecho de que la técnica haya dado buenos resultados en todas las clases de cáncer y en cualquier tejido es nuestro mayor logro, porque otras formas de evaluación temprana del éxito de una terapia son más específicas de un tumor en concreto”.
El reto ahora es trasladar la técnica a las personas. El tipo de luz empleada con los ratones (próxima al rango infrarrojo) no tiene la capacidad de penetrar tan profundamente como lo exigen las estructuras del cuerpo humano, mucho más grueso y denso que el de un roedor.
De todos modos, los pronósticos son optimistas y el equipo investigador calcula que hacia fines del año 2009 podría empezar los ensayos clínicos con este péptido en personas.
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