Marx por Martí
por perezbranda | August 29th, 2007 | Categoría: Cortas, Historia |“Un tal Carlos Marx amenaza a Europa con sus ideas incendiarias”. Así fue construyéndose la tardía fama del autor de El Capital en América latina por intermedio de las crónicas periodísticas que lo sindicaban como el líder de los comuneros franceses de 1871. Sin embargo, hasta que los exiliados de aquellas jornadas francesas no fueron arribando a América, fundamentalmente a Estados Unidos y Argentina, poco se supo de sus obras, de esas ideas incendiarias. Luego serían los exiliados alemanes que huían de las leyes antisocialistas del canciller Bismarck los encargados de discutir, y en menor medida difundir por el costo de la barrera idiomática, el ideario marxiano. Igualmente estos Alemanes cobraron algo de visibilidad recién a fines de los años ´80 del siglo XIX.
A la muerte de Marx en 1883, José Martí, un joven corresponsal del diario La Nación que vivía en Nueva York, publicó una columna describiendo un homenaje tributado a Marx en una asamblea obrera de aquella metrópoli:

Ved esta gran sala. Karl Marx ha muerto. Como se puso del lado de los débiles, merece honor…Pero no hace bien el que señala el daño y arde en ansias temerosas de ponerle remedio, sino el que enseña remedio blanco al daño. Espanta la tarea de echar a los hombres sobre los hombres. Indigna el forzoso abestiamiento de unos hombres en provecho de otros. Ved esta sala; la preside, rodeado de hojas verdes, el retrato de aquel reformador ardiente, reunidor de hombres de diversos pueblos, y organizador incansable y pujante. La Internacional fue su obra: vienen a honrarlo hombres de todas las naciones. La multitud, que es de bravos braceros, cuya vista enternece y conforta, enseña más músculos que alhajas, y más caras honradas que paños sedosos (…) Karl Marx estudió los modos de enseñar al mundo sobre nuevas bases, y despertó a los dormidos, y les enseño el modo de echar a tierra los puntales rotos. Pero anduvo de prisa, y un tanto en la sombra, sin ver que no nacen viables, ni del seno de pueblos en la historia, ni de seno de mujer en el hogar (…) Y entre salvas y aplausos tronantes, y frenéticos hurras, pónese de pie, en unánime movimiento, la ardiente asamblea, en tanto que leen desde la plataforma en alemán y en inglés dos hombres de frente ancha y miradas de hoja de Toledo, las resoluciones de la junta magna acaba, en que Karl Marx es llamado el héroe más noble y el pensador más poderoso del mundo del trabajo. Suenan músicas; resuenan cantos; pero se nota que no son los de la paz.
Según Tarcus, estamos frente al primer texto histórico- filosófico relevante sobre el marxismo en América Latina. Hay, no obstante el homenaje, algunas reservas que se trasuntan cuando Martí menta a Marx como aquel que “anduvo deprisa, y un tanto a la sombra.” Incluso su final en este sentido es desconcertante. Martí concluye: “suenan músicas, suenan cantos; pero se nota que no son de paz.” Las reservas de Martí en relación a la teoría social de Marx – según Raúl Fornet (José Martí y su crítica a la filosofía europea, 1995)- se refiere a la lucha de clases y están ligadas sin duda a su posición filosófica fuertemente influenciada por el krausismo. Partiendo de esta posición Martí se apoyó en la posibilidad del amor reconciliador y juzgó a la lucha de clases como un camino de dureza y odio, fatal para el desarrollo de las jóvenes repúblicas de América Latina.