Tu popularidad secreta

por Matías Fernández
matiasfernandez.hda@gmail.com
Tu popularidad secreta (sic) puebla las terrazas del barrio latino. Hay un pintor que firma Piza; otro, Arnik. Hay un cocktail que se llama Alexandra. Un infame plagiario llamado Hesiodo ha publicado un libro que se titula Los trabajos y los días. En el patio de casa, debajo de la pawlownia, juega una gatita negra que imita tu manera de abrir grandes los ojos. Ya ves que no te pudiste ir. (1)
Si pensamos en el canon poético nacional, con seguridad podemos decir que Alejandra Pizarnik es una de sus integrantes más importantes. Junto a ella podremos encontrar seguramente a Silvina Ocampo y Alfonsina Storni. El trío de poetas argentinas más populares.
Aún a costa de su indiscutible notoriedad, la lectura de Alejandra Pizarnik, cada tanto, cuando me cruzo con su hermoso Poesía completa significa un placer misterioso y secreto. Escribió en forma breve y muchas veces oscura, a decir de sus críticos. Como gusto personal, lo que siempre le pido a los poemas es que sean breves, que condensen los sentidos en pocas palabras, cuantas menos, mejor. Este es el sendero que recorrió la estadounidense Emily Dickinson.
Continuando -en mi vida- con la lectura de Pizarnik me encontré por casualidad con un pequeño libro de Cesar Aira editado por Beatriz Viterbo. Y lo traigo a cuento porque particularmente en HdA circula la imagen (corrijanme si no es así) de Aira como un señor juguetón, no demasiado serio y un poco loco. No sé qué le parecerá esto a él, pero en última instancia, no importa. En este libro llamado simplemente Alejandra Pizarnik, Aira reune (corregidas y resumidas) cuatro clases sobre la poesía de Pizarnik realizadas en el año 1996. Lo recomiendo cada vez que puedo tanto a aquellos que conozco como lectores de poesía como a quienes se preguntan quién es Aira. Este pequeño libro sirve como una puerta de entrada a ambos autores. A Pizarnik porque con el libro se nos abren nuevas lecturas por lo menos para mi inesperadas. Aira retoma las metáforas utilizadas frecuentemente para leer a la poeta y las critica con inteligencia, siempre teniendo en cuenta el movimiento al que se suscribió Pizarnik, el surrealismo, con sus reparos y particularidades. También reflexiona sobre el procedimiento de la escritura automática y cómo funcionó con ella, sin dejar de tener en cuenta la decadencia (o defunción) del movimiento surrealista durante la época en que vivió.
Como suele suceder con las iniciativas de la crítica, esta mía tuvo su origen en el deseo de corregir una injusticia: la que veo en el uso tan habitual de algunas metáforas sentimentales para hablar de A.P. Casi todo lo que se escribe sobre ella está lleno de “pequeña náufraga”, “niña extraviada”, “estatura deshabitada de si misma”, y cosas por el estilo. (2)
Ya vemos que no le nació a Aira el espíritu de súper héroe al rescate con la publicación de Las aventuras de Barbaverde sino mucho antes. Se toma el trabajo de despejar el reduccionismo instalado a la hora de encarar la obra y la persona de Pizarnik con un análisis lúcido que al mismo tiempo exhibe al Aira explícito, al teórico y pensador al que pocas veces podemos acceder de primera mano. Esta es la segunda virtud que le encontré al libro Alejandra Pizarnik, la posibilidad de encontrarme con un Aira no frecuente.
Entre lo que me pareció más interesante fue el análisis general que hizo sobre lo que es relevante en la poética de Pizarnik, al decir que algunos escritores utilizan a la hora de escribir, la biblioteca, otros hablan de versos, pero ella sólo palabras. Me gustó. Tanto como me sorprendió el análisis de la obra del poeta Porchia (que desconocía) y el rastreo de la inspiración que este produjo en la autora de Los trabajos y los días.
Es el caso de “Las grandes palabras”, un poema que se parece mucho a uno de Porchia que utiliza el mismo tipo de palabras:
…porque en efecto se trata de las palabras nobles, prestigiosas y a la vez peligrosamente abtractas, que vuelven la combinatoria un juego vacio y por ello angustiante.(3)
Las grandes palabras
A Antonio Porchiaaún no es ahora
ahora es nuncaaún no es ahora
ahora y siempre es nunca (4)
Me quedé pensando que el libro de Aira no está escrito desde la superioridad de la lectura digerida sino que está en sincronía con Pizarnik, porque adscribe a su brevedad, a la multiplicidad de sentidos y ofrece un abanico de lecturas posteriores tal como lo hace un buen poema.
Referencias
- En Cortázar, Julio: Cartas 1964-1968, Editorial Alfaguara, Buenos Aires, 2000. p 903
- En Aira, Cesar: Alejandra Pizarnik, Beatriz Viterbo Editora, Rosario, 2001, p 9.
- Idem, p 73
- En Pizarnik, Alejandra: Poesía completa, Lumen, Barcelona, 2000.


April 24th, 2008 at 3:36 pm
Muy lindo artículo, da ganas, te hace querer leer Pizarnik. Me cautivó lo que dice Cortázar en esa carta… una belleza realmente, ¿no?.
Quisiera hacer un aporte: vos nombraste a Emily Dickinson como poeta de la brevedad y, supongo, la emparentás con Pizarnik en ello. Yo tengo entendido que una de las escritoras más “paralelas” a Alejandra Pizarnik es Sylvia Plath, incluso histórica y biográficamente. ¿La ubicás? ¿leíste algo de ella? Yo sólo lei algunas cositas y sé que también se suicidó joven. Lo menciono para ver si sabés algo más al respecto o por si te ayuda a interiorizar más en el tema.
Saludos.
April 24th, 2008 at 4:46 pm
Me mataste Esteban. La tengo de nombre, pero nunca lei nada de Sylvia Plath. Pero voy a estar atento, a ver si me cruzo con algo de ella. Gracias por el dato.
Y si, tenías razón en lo de Dickinson, esa fue mi idea. También me gusta mucho su poesia.
April 24th, 2008 at 5:25 pm
De Sylbia Plath leí algunas poesías y su biografía. La historia de su vida también se toca con la de Pizarnik. Es interesante.
Otra recomendación: un libro de Aira sobre Copi. Así se llama: Copi. Y también es una excelente puerta de entrada para su lectura.
April 24th, 2008 at 7:33 pm
Sylvia Plath tiene una novela muy conocida, se llama “The bell jar” y acá la venden como “La campana de cristal”: en El Ateneo de Santa Fe al 1800 la tienen.
Gracias Estrella por ampliar la información, no estaba yo tan errado parece.
¿Sabés qué? Me acabo de acordar de algo: a Sylvia Plath se la puede leer online. Hay muchas páginas en inglés que tienen subida su poesía, asi que si leés inglés podés ampliar.
Emily Dickinson es una belleza… yo tenía la selección y traducción que le hizo Silvina Ocampo, pero lo perdí en un tren. Extraño ese libro… era una edición muy linda de Tusquets.
Saludos.
April 25th, 2008 at 2:21 pm
Sólo por si les interesa, hace un tiempo ya me compré una bio de Plath a $6 en Hernández, tal vez quede algún número… Es bastante completa y muy bien documentada. Creo que era Circe Bolsillo la colección.
Coincido en la belleza de sus poemas, a mí me impresionan cada vez que los leo. Pero NO vayan a mirar la película que hicieron sobre su vida (es un engendro superficial que protagonizó Gwynneth Paltrow, que se dice admiradora de Plath y a duras penas logra captar un poco la fuerza del personaje… pero el guión es malísimo).