1) La innovación tecnológica a lo largo de los últimos sesenta años expandió las capacidades socializadoras de la música. La popularización del tocadiscos portátil y del disco vinilo en los cincuenta hizo posible que la música se pudiera llevar a cualquier lugar. Las boomboxes de los setenta superaron la necesidad de enchufarse y surgió la figura del joven ensordeciendo a otros peatones. El walkman, introducido en 1979, expandió el uso de la música con la aparición de nuevas figuras: ciclistas, corredores, patinadores y muchos otros transitando con sus audífonos. Luego los iPods y móviles con capacidad de descarga expandieron todavía más los usos de la música y nuevas maneras de escuchar. Con el casete se hizo posible copiar músicas y crear repertorios para tocar en el auto o en los walkmans. Luego esos repertorios se fueron pasando a los amigos, como expresión ya no de una identidad grupal, sino del gusto y de la personalidad. Esos casetes migraban, como hoy los CD y los videocasetes, de un país a otro, expandiendo pues la comunicación epistolar a la del repertorio. Con internet esos repertorios se suben a las páginas personales de los sitios de socialización (social networking), como MySpace, y circulan alrededor del mundo. Las tecnologías dan mayor ubicuidad no sólo a la música, sino a nuestra personalidad.
viernes 23 de mayo de 2008
Música y experiencia
2) La invención del casette y del walkman también contribuyó a interrumpir esa ortopedia y revolucionó la manera en que se escucha la música, además de proporcionar a los usuarios mas control sobre lo que escuchan. De ahí que, aun cuando el 80% de las ventas de fonogramas correspondiera a la oferta de las mayors, ello no implica que el 80% de lo que se escucha sea esa oferta o que se escuhe de la manera que las mayors quieren. Los estudios etnográficos del uso de estas nuevas tecnologías de los años 70 muestran mas bien, que -en consonancia con los estudios de recepción- los usuarios manejan la oferta musical según criterios individuales y sociales no previstos por la industria de la música. De hecho, ésta vio en la independencia con que los usuarios grababan en casetes sus propios repertorios una amenaza a la hegemonía a sus ganancias.
Fragmentos de "Nuevas tecnologías, música y experiencia" de George Yúdice (Ed. Gedisa)
Publicado por
Herbie
en
1:43
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