lunes 19 de mayo de 2008

Dos meses y seis días

Mudanza. Cambios en el cuerpo. Talleres literarios. Clases de noche. Mal humor por mi cumpleaños que se aproxima. Son todas excusas por no haber actualizado el blog hasta el día de hoy. Seamos sinceras, no tenía ganas de escribir.

Cuando inauguré Dixi (he dicho en latín) tenía la (¿buena?) idea de sacar a la luz un espacio para escribir lo que quisiera, para practicar escribir y no perder la costumbre. Pensé que con el tiempo se definiría su tema, sus objetivos y razón de existir, pero eso no ocurrió y ahora veo que ha sido siempre un blog más del montón, un diario personal redactado por una solitaria que intenta establecer conexión con el resto del mundo. Como dice la palabra que está de moda: “patético”. Entonces, ¿qué hacemos ahora? ¿Abandonamos la casa o seguimos participando? Y sigamos, luego vemos que pasa. Alguien (seguro que un familiar o conocido fiel) va a leer las notas. Aunque no sea más que un lector, voy a seguir porque todavía no le perdí las ganas, ya sea que publique una nota literal, un chiste, una excusa, una frase o una foto de la cámara increíble de mi hermano.