Las reflexiones de Tango
14.30hs.
Claudia sale cómo siempre al patio, pensando en disimular con actividades cotidianas las intenciones subyacentes que tiene: bañar a “Tango”, su perro.
Tango no sabe que pasa, pero siente o presiente que no todo está como siempre. Las actividades son las mismas, pero hay un clima raro. Comienzan sus conjeturas:
- ¿Qué le pasa a esta mujer? – se pregunta, mientras comienza a mostrarse algo nervioso y deja de mover la cola. – Está colgando la ropa con guantes. Trajo shampoo… ¡Pará, pará, pará! Guantes y shampoo, eso me recuerda a algo. –Se queda unos minutos pensativo, aunque siempre desconfiado.
- ¡Tango! – Se escucha el grito de invitación de la madre- ¿Qué pasa bebé? Vení con mamá… -dice con un tono aniñado.
- Esta se piensa que soy boludo, me quiere bañar. – comienza a alejarse cada vez más para encarar rápido hacia el garaje.
- Tango vení. Mirá lo que tengo. Tomá, comé. – insita Claudia con un lamentable pan de anteayer. Ella sabe que lo que importa es utilizar esas palabras clave.
- ¿Cómo sabe? – Se pregunta Tango desde el garaje donde percibe las invitaciones lejanas- “Vení. Mirá lo que tengo. Tomá, comé”. ¿Quién le dio el código de mi tentación? Ya fue, yo me asomo.
Tango se acerca con desconfianza, dando un paso para atrás cada dos de avance. Entra Jon! en escena: sale al patio, despeinado, con cara de dormido, con el desayuno en la mano y la frase en la punta de la lengua “¿Querés un mate?”
- ¡Mirá qué hijo de puta que es! – Reflexiona Claudia en voz alta - ¿Cómo sabe que lo voy a bañar? – Pregunta volteándose para dirigirle la mirada al recién levantado.
- Y si venís a colgar la ropa con un shampoo, no hay que ser demasiado inteligente. – Piensa Tango manteniéndose algo alejado.
- ¡No sabe má! Es un perro. – le reprocha entre líneas esa costumbre de humanizar todo.
- Vení a ayudarme, entonces. – La madre devuelve el reproche entre líneas de lo tarde que se levanto su hijo.
- Tango, dejá de pensar que te vamos a bañar. – Ironizo el joven.
- Jonatan, no seas tarado. – cuando aparece su nombre entero, es porque ya no es broma.
- Le estoy diciendo al perro que no piense. Nada más.-
Tango lo mira fijo y piensa “Estoy pensando, pelotudo”. Claudia es la única que así lo interpreta.


8 comentarios:
Jajaja muy bueno!! Me divirtió mucho!!
Hada Urbana
Lo has clavado! Mi perra me espera en el pisapiés todos los días mientras me ducho, pero inexplicablemente, no me sigue al baño cuando la tengo que bañar a ella, la muy cabrona... ¿Cómo coño lo sabrán? Un beso.
Excelente, jon!
Bloody
no quiero adjudicarle poderes a los perros, pero son una gran incógnita. A Tango no le tengo que gritar, solo le digo "che, tango, andá a la cucha" y va caminando.
Que sigan las anécdotas de animales...
es difícil, para los que no han vivido la expereincia , entender cuanto se puede llegar a querer a los animales. yo tengo un gato ...ya lo habre dicho mil veces...él a quien considera su dueña es a mi madre...duerme con ella...y ya te puedes imaginar lo tiene consentido, el gato hace lo que le da la gana....no le deja salir a la calle, cree que se le puede perder o se lo van a quitar , porque según ella no hay otro más guapo que él ...
Liberto pasa de ella ...como todos los gatos , acude cuando a él le interesa...es tan raro que no sabe maullar..porque nunca ha oido a otro gato, cremos que es por eso...cunado llueve ...se va al patio y se pone bajo la lluvia , le encanta...
una anecdota: mi madre me llama a voces ...lola, lola ...baja, que hace un ruido muy raro la secadora...bajo ...y corriendo le doy al botón y la apago ...de los testarazos que se oían ..
abro la puerta para mrar...y sale liberto como un diablo , con los pelos de punta , pegando botes...si nos descuidamos un minuto...la casca...
jajaja muy bueno el relato.
que lindo jon, mientras leia extrañe a mi perra, a quien quisimos mucho... se escondia debajo de los muebles de la cocina (era gordita, bajita y muy vivaz), no habia modo de sacarla de ahi abajo hasta que parara la amenaza del baño... inexorablemente siempre llegaba el momento del shampoo, pero los rituales previos de ir a sacarla del escondite eran increibles...
salu2, daniela
Jejeje… el dialogo mas humano que tuve con un perro fue algo así:
Estábamos mi hermano y yo tirados en la cama de mi habitación charlando, en eso entra Aron (un hermoso Ovejero Belga) e intenta unirse a la charla subiéndose a mi cama
- Salí Aron, no te subas- lo intenta nuevamente- Basta Aron! Bajate!!!!!
Nos mira, da unos pasos hacia atrás, se agacha hace pis y sale corriendo!!!
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