Qué tipo, mi maestro de alfarería. Despierta me dice: "hacé cerámica, hacé cerámica, hacé cerámica", como si fuera la panacea. Y anoche, dormida, me tomó un test de cociente intelectual.
Estábamos en un tour por Uruguay. El test era obligatorio, y éramos varios en la fila. Cuando me tocó a mí, me alcanzaron el teclado desde donde debía completar el test. El teclado ni teclas tenía, y estaba protegido con una bolsa de nylon, ¡llena de basura! Vacié la basura en el suelo: muchas hebras de tabaco, tickets de Banelco, boletos de colectivo, clips (no videoclips: ganchitos para papeles). Con esa limpieza terminó el test. No sé qué puntaje obtuve.
Después nos llevaban de vuelta a Buenos Aires en micro. Los demás turistas iban bajando en esquinas, hasta que sólo yo quedaba en el micro, porque mi casa era más lejos. ¡Qué papelón! En cada esquina el chofer cambiaba el vehículo por uno más chico, para no gastar tanto combustible por un solo pasajero. Cuando faltaba una cuadra, ya íbamos en un fitito.
Estábamos en un tour por Uruguay. El test era obligatorio, y éramos varios en la fila. Cuando me tocó a mí, me alcanzaron el teclado desde donde debía completar el test. El teclado ni teclas tenía, y estaba protegido con una bolsa de nylon, ¡llena de basura! Vacié la basura en el suelo: muchas hebras de tabaco, tickets de Banelco, boletos de colectivo, clips (no videoclips: ganchitos para papeles). Con esa limpieza terminó el test. No sé qué puntaje obtuve.
Después nos llevaban de vuelta a Buenos Aires en micro. Los demás turistas iban bajando en esquinas, hasta que sólo yo quedaba en el micro, porque mi casa era más lejos. ¡Qué papelón! En cada esquina el chofer cambiaba el vehículo por uno más chico, para no gastar tanto combustible por un solo pasajero. Cuando faltaba una cuadra, ya íbamos en un fitito.







0 comentarios: