
ANICETO
de Leonardo Favio
“Como sólo un Maestro puede hacerlo”
“Aniceto” no es la vuelta de Favio a la ficción después de 15 años del estreno de “Gatica, el mono". No es la remake de “Éste es el romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza y unas pocas cosas más..” (tal el título completo del filme estrenado en 1966); tampoco, una película musical/coreográfica a “lo Saura”, por suerte.
Quizá tampoco sea una reescritura de su filme 42 años después. “Aniceto” va mucho más allá.
Es, sin duda alguna, la perfección del “maestro”.
El filme de Favio irradia sensibilidad, creatividad, innovación pero, principalmente, el talento que el gran referente del cine argentino ha sabido transmitir, con el correr de los años, a las generaciones de realizadores/as que lo han tomado como “faro”.
“Aniceto” es Favio. Es el poder de la síntesis, el artificio resignificado en el espacio cinematográfico, la intelectualización de lo popular, la estridencia sonora, la estética y el estilo puestos en pos de la creación. “Aniceto” es “Nazareno Cruz y el Lobo” (1975); es “Gatica, el mono" (1993); es “Juan Moreira” (1973). Es la síntesis de su obra; su potencialización.
Es Favio que se descubre detrás de cada secuencia, de los bailarines/actores que protagonizan esta historia; en su propia voz relatando en off ciertas partes del romance.
Es Favio que nunca ha dejado de filmar. El “gran” cineasta argentino que seguirá siendo el referente indiscutible de generaciones y generaciones.
Es Favio. Simplemente eso.
Por Néstor Granda
Quizá tampoco sea una reescritura de su filme 42 años después. “Aniceto” va mucho más allá.
Es, sin duda alguna, la perfección del “maestro”.
El filme de Favio irradia sensibilidad, creatividad, innovación pero, principalmente, el talento que el gran referente del cine argentino ha sabido transmitir, con el correr de los años, a las generaciones de realizadores/as que lo han tomado como “faro”.
“Aniceto” es Favio. Es el poder de la síntesis, el artificio resignificado en el espacio cinematográfico, la intelectualización de lo popular, la estridencia sonora, la estética y el estilo puestos en pos de la creación. “Aniceto” es “Nazareno Cruz y el Lobo” (1975); es “Gatica, el mono" (1993); es “Juan Moreira” (1973). Es la síntesis de su obra; su potencialización.
Es Favio que se descubre detrás de cada secuencia, de los bailarines/actores que protagonizan esta historia; en su propia voz relatando en off ciertas partes del romance.
Es Favio que nunca ha dejado de filmar. El “gran” cineasta argentino que seguirá siendo el referente indiscutible de generaciones y generaciones.
Es Favio. Simplemente eso.
Por Néstor Granda

Críticas de nuestros lectores:
por Ana Cecilia del Río













