Ahora si. Sonamos. El Gordo se auto declaró en paro general. Debo decir cuando escuché lo del paro por un momento me brillaron los ojitos pero el Gordi me volvió en seguida a la realidad: - ¡¡Siempre la misma vos!- me dijo – Desde hoy adhiero al paro. No aclaró a cual de todos.-
Como ya estoy acostumbrada a las cosas del Gordo no le di importancia pero a medida que pasaban las horas y a mi media naranja le hacían nido los horneros confundiéndolo con un poste, trate de negociar con él para que levante las medidas de fuerza sin resultados de ningún tipo. Repite como en un trance hipnótico: -¡Me tienen las bolas llenas!!!.-
Con el Gordo en paro de ‘Bolas caídas’, con la ciudad sitiada, sin combustible, con los precios por las nubes, sin poder trabajar por la falta de insumos, sin gas porque tampoco se consiguen garrafas, a dieta libre de harinas obligada y con culpa por comerme dos milanesas de soja (grano maldito en los tiempos que corren) me dejé llevar por la temperatura ambiente y me rompí la única neurona que no adhirió a ningún paro tratando de descular como en el granero del mundo, hoy no hay comida, adivinando, porque ya no me quedan certezas, en que momento el pueblo argentino se convirtió en la mortadela del sándwich en esta lucha que la mayoría de nosotros no entiende.-
Ya nadie se acuerda de las retenciones que fueron el disparador de esta disputa, las imágenes que nos golpean son las de los productores rurales a la vera del camino, la de los camioneros cortando las rutas, las imágenes terribles de millones de litros de leche, alimento vital para nuestros chicos desnutridos, derramados en los caminos, los campos incendiados, la gendarmería actuando contra el pueblo, las góndolas de los supermercados vacías, los precios remarcados hasta el cansancio, la de Luís D’elia de profesión patotero oficial, golpeando por la espalda a quienes se manifiestan en paz en Plaza de Mayo, en la plaza del pueblo, de Perón, de Evita, de la democracia.-
Y
Defenderlo ¿de que?, ¿de quienes?...yo no lo sé y estoy casi segura que ellos tampoco lo saben.-
Que el gobierno de nuestra Patria debe ser soberano y no debe dejarse doblegar por intereses económicos ni políticos, que no debe ceder ante las presiones de los poderosos del mercado, es una verdad indiscutible.
Pero con la misma convicción debemos exigir que nosotros, nuestros chicos, nuestros viejos, nuestros trabajadores podamos ejercer el ancestral derecho humano, inalienable, imprescriptible, al pan, al trabajo y a la paz.
Y son nuestros gobernantes quienes deben garantizarnos ese derecho.-







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