En la calle, el frío de corazones (o de almas, por el ezquizofrénico “todos contra todos” en que está inmerso el país) se torna brutal, pero dentro del estudio fotográfico en el cual la revista Maxim se apresta a realizar una sesión con la modelo-vedette Adabel Guerrero, se respira un clima de otra galaxia.
La calidez del ambiente arrasa mucho más que por la calefacción del sitio. Es que la joven mujer se desnuda frente a los productores de la revista y la presencia en el lugar de no le hace mella a pesar de quedar casi como vino al mundo.
Esta revista –pertenciente al pool azteca Televisa- tiene códigos rigurosos para incluir los desnudos en sus páginas: No se permiten las imágenes en las que aparezcan pezones ni vellos púbicos. La Guerrero lo sabe pero no le hace asco a nada y muestra sus atributos aún sabiendo que no todas sus partes saldrán al aire. Y eso ayuda a climatizar el ambiente.






















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