"Las palabras pueden llegar a cansarse y a enfermarse, como se cansan y se enferman los hombres o los caballos. Hay palabras que a fuerza de ser repetidas, y muchas veces mal empleadas, terminan por agotarse, por perder poco a poco su vitalidad. En vez de brotar de las bocas o de la escritura como lo que fueran alguna vez, flechas de la comunicación, pájaros del pensamiento y de la sensibilidad, las vemos o las oímos caer como piedras opacas, empezamos a no recibir de lleno su mensaje, o a percibir solamente una faceta de su contenido, a sentirlas como monedas gastadas, a perderlas cada vez más como signos vivos y a servirnos de ellas como pañuelos de bolsillo, como zapatos usados".
Julio Cortázar











3 Genialidades:
julito siempre un maestro que nos sigue enseñando
colgada del peral
Vaya que si. Si habré gastado en estos días palabras para explicar lo que se considera legitimo.
Como que a la larga vacían mas que completar.
Ojala se venga un buen tiempo de palabras distintas para que recuperen el tono las deslucidas.
Que cuando las saque del arcón ya no estén abarrotadas de neurastenia.
Que brillen de descansadas.
Sí. Qué exacto lo que dijo el comentarista Adrián: "Que brillen de descansadas".
Creo que hay un sólo lugar propicio para que la palabra germine debidamente, y ése es el silencio.
El resto es ruido.
Un abrazo, Humber.
Elena.
Publicar un comentario en la entrada