Julia Coria - Uno a uno


por P. Z.


Especial Uno a Uno: responde Julia Coria.

uno a uno

¿Qué tema elegiste? ¿Por qué lo elegiste?

Elegí el tema de los indultos. Cuando Diego me convocó dijo que le parecía que mi mirada “le haría bien” al libro y, como soy hija de desaparecidos entendí (sólo por mi propia locura, no por culpa de él) que estaba invitándome a tomar alguno de los temas vinculados con el asunto (las opciones eran indultos e HIJOS). Primero elegí HIJOS, pero casualmente Bruzzone me había ganado de mano, de modo que llegué a los indultos por default. Después, aunque me resultó muy difícil encontrarle la vuelta (eliminé mil inicios y un cuento entero), disfruté mucho escribirlo. Me encontré con la posibilidad de dar rienda suelta a una vieja fantasía: siempre me imagino que estos señores malísimos devinieron en viejitos con problemas para controlar esfínteres y para que sus nietos les presten atención. Aunque tomé una opción algo menos escatológica, creo que mi cuento tiene ese espíritu.

¿Qué disfrutaste de la década del ´90?

Disfruté de la secundaria, del colegio-burbuja de barrio al que me mandaron mis abuelos y de esa posibilidad de no enterarme de nada; poco después me horroricé de eso, y entonces disfruté de cómo la facultad me abría los ojos a lo que por entonces creía que era todo.

Disfruté los beneficios de la paridad cambiaria para viajar como loca; no diría que lo disfruté, pero sí que fue una gran cosa emprender aquella búsqueda acerca de las historias de mis padres; y sí disfruté definitivamente la maratón de noviecitos, y decidirme por uno, y entregarme con absoluta inocencia e inconciencia ese amor.

¿De qué te arrepentís de haber hecho en la década del ´90?

Hay mil cosas que no haría ahora (pelearme a los gritos con León Rozitchner en una de sus clases, votar a Bordón, ocultar de mi familia al novio impresentable, etc.) pero que no están tan mal para la chica que era entonces.

Creo que sólo me arrepiento de algunos cuentos horribles, especialmente de uno que salió en una gacetilla del colegio y que por eso no puedo terminar de eliminar (algunos compañeros, y para peor mi abuela, conservan un ejemplar como recuerdo).

¿Cuáles creés que son las consecuencias de esa década?

De todas las cosas que dejó, lo que más me desvela a mí es el triunfo de lo que empezaron los milicos, el fortalecimiento de esa moral media apolítica que vino para quedarse con todo.

En términos personales, en los noventa terminé la facultad, recorrí una buena porción de mundo y aprendí a valorar la calidad por sobre la cantidad, de modo que ahora tengo marido.

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