Medellín, “el derecho a la belleza”

Como se informó, entre el 5 y 12 de julio se realizará el Festival Internacional de Poesía de Medellín (Colombia). Gabriel Jaime Franco, es el coordinador general del Festival y respondió a La Víspera algunas preguntas sobre una de las actividades poéticas y culturales más importantes de Sudamérica. Aquí, la primera de las dos partes de la entrevista.

¿Cuáles son los motivos que llevaron a organizar un festival de poesía en Medellín?
Como tú sabes, Alejo, Colombia padece un conflicto armado desde hace más de cuarenta años. Algunos incluso sitúan su nacimiento en 1948, con el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, nada menos que hace 60 años.  En la década de los 80s se inicia también el exterminio sistemático de la oposición, que convierte a Colombia en el único país del mundo en el que se elimina, físicamente, a todo un partido político, la Unión Patriótica. Y en la década de los 90s se sumó al conflicto armado una nueva y ominosa guerra, la del narcotráfico contra el Estado, caracterizada por acciones de terrorismo indiscriminado contra la población; pues bien, en 1982 se funda la revista de poesía Prometeo, modesta en su presentación, pero ambiciosa en sus objetivos e inteligente en sus propósitos, tanto estéticos como políticos. Aunque Fernando Rendón, su fundador y director, es bastante refractario a que se mencione su nombre, hay que decir que él lideró un proceso alrededor de la revista, en el que lo acompañamos un grupo de poetas. Sin ese proceso, es difícil imaginar la fundación del Festival, y de hecho, la revista Prometeo sigue siendo hoy quien convoca al Festival, que nace en 1991, en medio de la guerra entre el narcotráfico y el Estado, una de las más brutales épocas de los últimos años en Colombia. La idea de realizar un Festival de Poesía en medio de esa situación podría parecer descabellada, pero vimos que era más descabellado el silencio y el avestruzamiento. Paralelo a ello, había también una especie de agotamiento de los discursos tradicionales, es decir, la gente ya no hallaba satisfacción a sus preguntas fundamentales ni en la academia, ni en la religión, ni en las balas, que es el discurso con en el que mejor han hablado las oligarquías colombianas. El Festival se creó, pues, para oponernos al terror y a la injusticia desde el territorio específico del arte y de la poesía. Ahora bien, no éramos (ni somos) tan ingenuos como para creer que con poemas íbamos a solucionar todos nuestros problemas, pero sí éramos (y somos) unos convencidos de que los cambios que no incluyen la cultura, el arte y la poesía como parte fundamental de los mismos, no son más que cambios en el horroroso decorado. En conclusión, y usando estos versos de José Emilio Pacheco, se hizo Festival para decir colectivamente  “No esta corte no este imperio de sangre y de fuego/ no este rumor de usura y soldadesca”.

Dentro del panorama político y social de Colombia, ¿qué valor tiene la realización de este festival?
Colombia es un país extremadamente complejo y de un panorama que no dudaré en calificar de  teratólogico. Basten estos datos: tenemos, según cifras oficiales, más de 26 millones de pobres, 12 de ellos bajo la línea de pobreza; tenemos estos otros tristes récords: el mayor número de viudas del mundo, el de mayor número de periodistas y sindicalistas asesinados, el de mayor número de secuestrados, y el más dramático de todos, el mayor número de desplazados, por encima de Sudán y de Irak: 4 millones; ocupamos el lugar 11 en desigualdad en el mundo y el 2 en el Continente. El propio fiscal de la nación, que no es precisamente un hombre de izquierda, dijo en una entrevista algo sobrecogedor refiriéndose a las masacres y a las fosas comunes, dijo que “en Colombia donde se entierra una pica aparece un muerto”. Se trata del drama humanitario más grande Occidente, pero a este drama se suma el silencio y la complicidad criminales de Europa, sujeta como está a las políticas de Washington y del Departamento de Estado, caracterizadas por la perversa política de “guerra contra el terrorismo” y la no menos perversa y soberbia de la “guerra preventiva”. La archirepetida pregunta de para qué poetas en tiempos sombríos, o la de Adorno de que después de Auschwitz para qué poesía, encuentran en el Festival de Medellín respuestas concretas. Recuerdo ahora un texto de Camus publicado en esa trinchera intelectual de la Resistencia antifascista que fue Combat. Decía Camus que si bien el pan era en su tiempo lo más urgente, la poesía tenía el reto de “mantener vivo el recuerdo de los brezos”. No es poca cosa, creemos, pero además creemos también que no se puede sumar, a las ya incontables exclusiones en Colombia, la exclusión también del derecho a la belleza. El Festival está, entre otras cosas, para restituirle al pueblo, en nuestra medida, ese derecho. Tampoco es poca cosa, creo.

¿Qué respuesta tienen por parte de la propia sociedad colombiana?
Como en todo proyecto de alcance social amplio, tenemos críticos, detractores y enemigos, pero también miles de personas que aman la poesía y que le dan sentido al Festival. La prensa ha calculado que al Festival asisten 150.000 personas, lo que lo ha convertido, por esa y otras razones, en el festival de poesía más importante del mundo. Respecto a los enemigos, tenemos una divisa en nuestros proyectos: a los críticos se los escucha, y a los enemigos se les combate con trabajo bien hecho. Pero algunos de esos enemigos pueden ser peligrosos, en el sentido estricto del término, y algunos de ellos son paraintelectuales trabajando al servicio de la política de “seguridad democrática”, que no es otra cosa que terrorismo de Estado legalizado. Pero te repito: son miles, realmente, los amigos del Festival. Debo añadir finalmente que como parte de esa respuesta de la sociedad colombiana, el Congreso de la República aprobó una ley que declara al Festival como Patrimonio Artístico y Cultural de la Nación.

Segunda parte: Poesía en Medellín, “un acto de masas”

2 comentarios para “Medellín, “el derecho a la belleza””

  1. Poesía en Medellín, “un acto de masas” « LA VÍSPERA Dice:

    [...] Entrada anterior: Medellín, “el derecho a la belleza” [...]

  2. Rosario afuera « LA VÍSPERA Dice:

    [...] y las botas de Estados Unidos y las FARC después de Tirofijo, siguen, año a año, haciendo uno de los festivales de poesía más importantes que se tenga [...]

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