Comparaciones odiosas

Si bien no fue una persona muy maternal, le gustaba que le digan “madre de la nación”.

Nacida en el seno de una familia humilde, a los 21 años comenzó a participar en política.

No fue una figura querida durante el gobierno de su marido.

Recibió el título de doctora, aunque fue puesto en duda por la comunidad académica. El diploma se le habría expedido ante las presiones políticas ejercidas.

Nadie la recuerda de sus épocas de estudiante. La excusa interpuesta es que en realidad realizó estudios a distancia, muy comunes en su época.

También obtuvo varios títulos honoris causa, no merced a sus méritos sino a que habrían sido comprados.

Rápidamente, escaló posiciones en el partido gobernante.

Cuando su marido llegó al poder, como primera dama no perdió el tiempo. Recorrió el mundo y continuó incrementando su colección de prendas de vestir y de pares de zapatos.

Llegó a ser una de las mujeres más poderosas en la historia del mundo socialista.

Elena Petrescu de Ceausescu fue fusilada junto con su marido, el terrible dictador rumano Nicolás Ceausescu, el 25 de diciembre de 1989. Durante el juicio previo a su ejecución seguía insistiendo en que se dirigieran a ella en otro tono porque no sabían con quién estaban hablando.

Heredero de la dinastía, después de sus padres, Nicu, llegó a ser la persona más odiada de Rumania. En vano, intentó convencer a su madre –a la que culpaba de los desastres de la nación- de la necesidad de democratizar el país.

Fue condenado a prisión y murió de cirrosis a los 45 años, en 1996.

Luego de la revuelta popular de 1989, Zoe, la hija del dictador rumano también fue encarcelada. Falleció de cáncer en 2006.

Fuente: El espacio de Hernan Haines, http://www.hernanhaines.blogspot.com