Es un buen momento para escribir unas pequeñas palabras sobre Luis Alberto Spinetta. Hoy sale oficialmente "Un mañana", su nuevo disco. Y anoche en "Elepé" se habló del primero de Almendra. Dos extremos de su larguísima carrera, que bien reflejó Página 12 en su edición de ayer.
Por un lado, hay que decir que Spinetta es, para los que lo queremos, Luis. Asi, a secas, como si fuesemos sus amigos. Aunque lo conocí y lo traté mas de una vez, no soy ni de cerca parte de su entorno, aunque lo nombro como a alguien mas de la familia. Porque, quiera él o no, lo es. Me sorprende la facilidad con la que me sale hablar de "Luis" como si hablara de un primo o de un hermano. Después de tantos años de canciones, discos y shows, Luis es una parte escencial de toda eso que es uno. Yo sé que este tipo de cosas a él no le gustan mucho, que prefiere que hablemos de música y en especial de su nueva obra, pero en fin, su nueva obra es también fruto de sus años previos. E incluso eso quedó claro cuando anoche él se refería a Almendra: la música de ese cuarteto maravilloso venía de la información que esas cabezas tenían y del amor por la música de los Beatles, del tango de Troilo y Piazzolla, del folklore nacional y del jazz. Todo eso se suma a la creatividad y a la poesía para hacer Almendra. A partir de ahí, una carrera sin mas obstáculos que las que cualquiera puede tener para hacer una de las obras mas creativas de la música argentina.
Y en este 2008, lo que primero hay que rescatar de Luis es su perseverancia en hacer lo que quiere. Y aunque parezca una estupidez al pensarlo en él, la industria discográfica está llena de gerentes, labels, poductores que creen saber cómo se deben hacer las cosas. Los cambios tecnológicos a veces le dan una ventaja a ciertos burócratas del marketing que se creen capaces de opinar sobre una música de la que son incapaces de escuchar sin hacer fast foward. Es que en estos tiempos hay urgencia, hay necesidad de que las cosas se piensen de manera distinta y otra vez volvemos a la efectividad de los hits de 3 minutos mas bien livianos para su pronta descarga digital.
Spinetta, Luis, en este 2008 va contra las reglas actuales para hacer un disco íntegro y honesto consigo mismo. En esa honestidad hay una tapa incómoda que, ups, nos trae a la historia del arte de tapa original de "Artaud" que era impsoible de guardar y de vender. Para jugarse en semejante presentación, el contendio debe estar a la altura. Y en este caso, lo está. Y es mas: cuando todos meten a sus hijos en sus discos, él recurre a su padre e integra como, ups, otra vez "Artaud", a un miembro mas de su familia de origen.
Yo no soy de los amantes de la música de Luis incapaces de elaborar un espíritu crítico. Sé que hay temas y algunos discos que resultan aburridos hasta para el oído acostumbrado. No siempre fuí así: un colega con mucha cercanía a su obra me comentó que quería algunos cambios en la formación de banda de Spinetta de entonces porque sus shows se hacían pesadísimos y tediosos. Me relajé, me permitió pensarme como un admirador que sabe que lo que tiene adelante es bueno, es genial, pero que además es humano con las cosas que todo esto trae.
Su vida es tan normal y tan argentina que ahora sale para hablar de música y de conciencia vial, un tema que lo tiene preocupado por razones personales. Es padre, es responsable, sabe que en la calle cualquier idiota acelera, chupa y maneja y que hay que generarar conciencia en eso. Y aprovecha cada ocasión para referirse al tema.
Aquella frase que cada vez mas seguido se repite de "Al Flaco dale gracias" es una gran verdad. Su aporte a la música argentina es enorme, su capacidad de crear canciones inoxidables y grupos sin fecha de vencimiento (¿alguno volvió en los últimos tiempos sobre los discos de Pescado o Invisible? ¿No son geniales?): no digo nada nuevo en eso. Su música es el retrato de alguien que recorre Buenos Aires, que recibe todo lo que la ciudad le da pero que al contrario de muchos grupos que copan los rankings hoy, su mensaje está atravesado por un proceso de poesía, grandes libros influyentes, muchos sonidos en la cabeza y una personal calidad de interpretación. Cuando pasa todo junto, la revalorización de sus casi cuarenta años de obra y el lanzamiento de un disco nuevo reflejando su eterna honestidad intelectual, pensar a Luis asi, como parte de ese yo que es cada uno es algo que nace espontaneamente.
jueves 26 de junio de 2008
Luis
Publicado por
Herbie
en
8:35
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