Historia y ciencias sociales; a veces.

viviendas para el pueblo

Rosa Aboy. Viviendas para el pueblo. Espacio urbano y sociabilidad en el barrio Los Perales, Buenos Aires, FCE, 2005, 195 páginas.
Rosa Aboy

Viviendas para el pueblo…, resultado de la Tesis de Maestría de Rosa Aboy concretizada en la Universidad de San Andrés y dirigida por Samuel Amaral, propone analizar desde múltiples perspectivas la vivienda construida por el estado peronista para los sectores más modestos de la sociedad, en particular el complejo “Los Perales” ubicado en el barrio de Mataderos de la Capital Federal. La mencionada obra concluida hacia mediados de 1949 será considerada como “el más importante barrio concretado durante la primera presidencia peronista” y representará un hito en términos de paliar las carencias habitacionales fundamentalmente generada por el proceso migratorio interno, que a sido profundamente estudiado por la historiografía y otras ramas de las ciencias sociales.
En tiempos en que la literatura sobre el fenómeno peronista recobra inusitada fuerza, y sin despegarse de las hipótesis tradicionales, este libro pesquisa nichos elementales que merecen atención para un acabado análisis de esos diez años fundamentales en la historia nacional.
El libro se encuentra dividido en tres capítulos. El primero, el problema de la vivienda, aborda las carencias en materia edilicia y de bienestar antes y durante la década peronista, y su articulación política, social y urbana. El segundo capítulo, la construcción material y simbólica del barrio, estudia las particularidades físicas y materiales del complejo en su totalidad, y los discursos de tono político en torno de ella desde una perspectiva comparativa con la construcción de otros barrios contemporáneos, incluyendo además experiencias extranjeras significativas de este tipo. El último capítulo, sociabilidad vecinal y vida doméstica, traza un cruce entre los campos de la política, las formas de subjetividad, la sociabilidad y la vida cotidiana en el pequeño universo social que configura el barrio.
La contextualización de la cuestión habitacional es analizada por Rosa Aboy desde las primeras respuestas que surgieron frente al incremento de la demanda edilicia durante los procesos del crecimiento urbano capitalino. De esta manera serán descriptos el “conventillos” y “la casa de tipo chorizo” como las estrategias que desde fines del siglo XIX y principios del XX se implementaron para paliar la carencia en esta materia. Será profundizada la crítica de sesgo higienista que los contemporáneos contemplaban frente al crecimiento de este tipo de alojamiento, considerado impropio frente a las expectativas de una clase dirigente e intelectual que ponía su sello durante el ocaso del orden oligárquico.
El debate en torno a las especificidades de las formas edilicias convenientes para afrontar el déficit, será rastreado por la autora a partir de la oposición de dos paradigmas arquitectónicos cruzados por disputas de tipo ideológico y político. Por un lado los partidarios de la vivienda individual con lote propio; por otro los que apoyarán la vivienda de tipo colectivo inspirada en el modelo alemán de Weimar y toda su carga socializante. La mencionada confrontación estará apuntalada para el período peronista, fundamentalmente en el seguimiento de la revista “Nueva Arquitectura” como una muestra técnica; en su faz política el matutino “democracia” será arena de disputa de la cuestión sin perder, claro está, su perfil propagandístico oficialista.
Explica que con la llegada del peronismo las diferentes corrientes buscaron la posibilidad de incidir en la fijación de normativas en torno de las políticas públicas. Recoge la autora la posición católica en defensa de la vivienda individual como trinchera para el modelo familiar tradicional. La vivienda colectiva era atacada desde una mirada ultramontana por ser un ámbito donde podía diseminarse ideas revolucionarias y desdibujarse el rol natural de la mujer. Es curioso, como bien es señalado, el hecho que si bien la fundación Eva Peón apoyaba el modelo de vivienda individual, obras como “Los Perales” prosperaran; se infiere de lo anterior que, en el interior de la burocracia estatal existirían ideologías y prácticas yuxtapuestas, indicios de una hipótesis posible a seguir en otros ámbitos y que configura uno de los puntos interesantes en este tipo de literatura.
Junto con el barrios Los Perales, Rosa Aboy nos muestra que durante el primer trienio de la administración peronista fueron inaugurados también los barrios “1ro. de Marzo” y “Juan Perón” manifestando así la voluntad de los funcionarios y técnicos partidarios a los barrios proletarios de tipo europeo. Hacia 1950 la iniciativa en materia de vivienda será asumida por el Banco Hipotecario Nacional cediendo así el Estado su rol de constructor que naturalmente aparece atado no solo a una coyuntura favorable hacia este tipo de empresas, sino también a un fuerte pragmatismo respecto a la aplicabilidad de modelos posibles a llevar adelante.
Los Perales estarían llamado a constituir un hito en materia de bienestar. Cuenta con algunas características distintivas a otros emprendimientos de su tipo: De baja densidad poblacional -960 departamentos- el complejo será construido en el barrio de Mataderos bajo parámetro profundamente descritos y documentados por la autora, donde se destacará el carácter y funcionalidad de los espacios públicos como teatro fundamental de sociabilidad entre los vecinos, sean o no habitantes de complejo en cuestión, lo que configura a la vez fuente de algunos conflictos culturales que se prolongarán en el tiempo. En esta clave resulta importante a la investigación para quien reseña, el tratamiento de un cuerpo de testimonios orales que visualizan el impacto de la obra y sus consecuencias, así como también las relaciones que se establecieron entre vecinos del barrio y sus alrededores.
Un espacio importante del trabajo lo ocupa la denominada “leyenda negra” que alude el mal uso y poco cuidado que habrían dado los habitantes del barrio a las nuevas instalaciones, inscripto en una etapa de profundos cambios sociológicos. La autora la considera como producto de antinomias sociales que no nacen con el peronismo pero que son resignificadas por éste, constituyendo así un buen aporte en función de desmitificar planteos abonados a partir de criterios xenófobos que darán forma en parte al antiperonismo posterior.
Concluye sosteniendo que la vivienda “higiénica y decente” para trabajadores de la segunda posguerra se desenvolvió a través de procesos sociales, políticos y culturales complejos, siendo “Los Perales” un experimento de igualación social frustrado por el impulso de ascenso social que es anterior al peronismo y característico de la sociedad Argentina; hipotéticamente sostiene que la obra favorecería con el tiempo a los sectores medios, incorporándose de esta manera a la corriente de estudio que abreva en esa sugestiva hipótesis.
Viviendas para el pueblo… de Rosa Aboy constituye un buen ejemplo de estudio interdisciplinario, útil para todos aquellos que pretendan adentrase con profundidad en las realizaciones materiales del primer peronismo fundamentalmente por la perdurabilidad de éste tipo de obras en el imaginario colectivo; también puede ser visto como un aporte significativo en materia social, si se atiende a la reconstrucción de las redes que se fueron trazando alrededor de la identidad barrial, que a la vez política también perduraron en el tiempo.

Publicada en Anuario IEHS, núm 22, 2006

3 comentarios
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  1. …y el temita del parquet

  2. Jorge, más o menos como lo de plantar perejíl en las bañaderas no??

  3. Argumentos xenofobos. Sería bueno interiorizarse antes de hablar.

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