miércoles 2 de julio de 2008

Ciencia ficción K

Felisa Miceli, Hebe de Bonafini y Sergio Schoklender. ¿Qué tienen en común estos tres personajes?

La primera tuvo que abandonar la jefatura de la cartera de economía cuando se encontró un bolso con una abultada suma de dinero en el baño de su despacho.

La segunda, titular de la agrupación Madres de Plaza de Mayo, pidió el arresto de los ruralistas por asociación ilícita y gases para los que corten rutas. Si bien debería promover la paz, me temo que la seduce más la violencia.

El tercero estuvo preso durante 14 años acusado de parricidio.

Hoy conviven bajo el mismo techo. Una es vocera presidencial; el otro, su abogado y la tercera, la que maneja la plata. ¡Esa sí que es una asociación lícita!

El diario La Nación publicó el sábado último un completo informe sobre los millones de pesos que recibe no sólo la gente de Hebe sino también, por caso, las abuelas de Plaza de Mayo.

El particular interés de Bonafini por lograr que el campo pague más por retenciones a las exportaciones se origina en algunas de las tardías promesas hechas por la presidente.

Resulta que parte de la obra pública que ahora se comprometió a ejecutar con este dinero recaería justamente en la agrupación de las madres, con Miceli supervisando la entrada y salida del dinero. Parece ciencia ficción, pero en la Argentina K es real.

Hace unos años, mientras las madres de Plaza de Mayo pedían por sus hijos, los Kirchner se dedicaban a ejecutar hipotecas y a amasar una fortuna. Hoy hacen negocios juntos.

1 comentarios:

Alba dijo...

Hernán, me fijaba tus ultimos posts y creo la Argentina actual es un festín para la psiquiatría: vidas paralelas, gobierno sicótico y Ciencia Ficción K. Creo que el peligro está en que como ocurre siempre con las perturbaciones mentales, los que están alrededor (en este caso, nosotros, el pueblo) terminemos enredados en alguna patología sicótica grave. Desde la plaza del amor, los hombres-huevo frente al Congreso, a la arenga cristiano-peronista de un escatológico Néstor Kirchner en su recuerdo por el aniversario de la muerte de Perón, creo que ya tenemos síntomas de que algo huele mal en esta parte del mundo... Y ya que parafraseamos a Hamlet, ¿terminaremos matándonos todos como en esa tragedia? ¿O será que en la Casa Rosada hay algún fantasma que está -literalmente- socavando la salud mental de nuestros dirigentes?