miércoles, julio 02, 2008

Zhongguancun - Parque de los Patricios

El parque acoge a una población de 2,6 millones de personas, y alberga 13.000 empresas con 560.000 empleados. Este parque científico sueña con ser el Silicon Valle de China. Pero aún está muy lejos del modelo estadounidense. Pekín se ha fijado como objetivo convertir Zhongguancun en una referencia mundial para 2010.
El origen del Parque Científico Zhongguancun se remonta a 1980, cuando Chen Chunxia, un investigador de la Academia de Ciencias China creó con otros siete ingenieros la primera sociedad tecnológica ajena al Gobierno, centrada en la tecnología del plasma. Deng Xiaoping había lanzado dos años antes el proceso de reformas, y el país comenzaba una larga marcha para transformar su economía planificada en una economía de mercado.

Para finales de 1986, un centenar de empresas científicas, especializadas principalmente en el desarrollo y comercialización de electrónica, se había instalado a lo largo de la que más tarde pasaría a conocerse como la calle de la electrónica, por la activa venta de este tipo de productos. Dos años después, el Gobierno aprobó la creación, alrededor de este lugar, de un área de 100 kilómetros cuadrados, que se convirtió en la primera zona de desarrollo industrial de alta tecnología de China.

Zhongguancun, situado en el distrito de Haidian, el corazón universitario de la ciudad, se erigió en símbolo del progreso científico al que aspira el llamado imperio del centro. Entre finales de los ochenta y principios de los noventa, vivió su periodo dorado de innovación. Muchas empresas privadas trabajaron con las universidades y organismos investigadores y sacaron los inventos de los oscuros laboratorios académicos. Estas innovaciones -entre ellas, los sistemas de impresión y los programas informáticos con caracteres chinos- lideraron la revolución de la industria de la información en el gigante asiático. Al mismo tiempo, las compañías acumularon capital, recursos humanos, tecnología y producto. A mitad de los noventa, el mercado atravesó una fase de rápido desarrollo, y al finalizar la década, se inició un periodo de transición. Zhongguancun había madurado, pero había perdido la dinámica de la innovación y no generaba suficientes empresas.

La importancia de Zhongguancun para el crecimiento de la economía china ha sido comparada por los dirigentes a la de la Zona Económica Especial de Shenzhen (creada en 1980) para el sureste de China, o la de Pudong (1990) para Shanghai y el delta del Yangtsé. Consciente del problema que atravesaba el ansiado Silicon Valley pequinés, el Gobierno diseñó, en 1999, un plan de reactivación y añadió más superficie y parques en otros sectores. Si Shenzhen y Pudong son hitos del arquitecto de la reforma, Deng Xiaoping, el proyecto de la capital china es hijo del entonces presidente, Jiang Zemin, y de su política de "rejuvenecer el país a través de la ciencia y la educación". Y nació oficialmente el Parque Científico Zhongguancun.

Distribuido en siete zonas de la municipalidad de Pekín, que ocupan una superficie total de más de 300 kilómetros cuadrados y acogen a una población de 2,6 millones de personas, alberga 13.000 empresas, con 560.000 empleados -el 45% de ellos con título universitario-, y una miríada de tiendas de informática y electrónica. En su interior se encuentran 39 universidades -incluidas algunas de las mejores del país, como la de Pekín, Qinghua y la de Aeronáutica y Astronáutica-, en las que cursan estudios 400.000 jóvenes. También están algunos de los centros de investigación punteros, como la Academia de Ciencias o la de Ingeniería.

El proyecto incluye un parque de estudios agrícolas y forestales, una ciudad de la biociencia, una ciudad del espacio, un parque de nuevos materiales y una ciudad de la electrónica. Más de la mitad de las 200 mejores compañías de Internet de China están en Zhongguancun, donde, además, hay 1.800 multinacionales extranjeras, como Microsoft, Siemens, Cisco, Mitsubishi, Oracle, Nokia o ABB. Las empresas tecnológicas que se instalan en su demarcación se benefician de políticas preferenciales y ventajas fiscales.

Zhongguancun, que, como dice, Xia Yinqi, su subdirector, "antes no era más que una pequeña calle con una única parada de autobús", hoy es un peso pesado en el mundo de los parques científicos, en tamaño, cifras y producción. Su actividad económica ha experimentado en los últimos 20 años un crecimiento medio anual del 40%, y ha captado el 40% de las firmas de programación informática del país. "De aquí ha salido el 50% de las patentes chinas", dice Xia. Los ingresos en el parque procedentes de la tecnología, la industria y la venta de productos ascendieron a 288.640 millones de yuanes (26.400 millones de euros) en 2003, un 20% más que el año anterior.

Pero, según los expertos, Zhongguancun aún está muy lejos de la agilidad y del grado de innovación y excelencia que caracterizan Silicon Valley o el parque Hsinchu, en Taiwan. Sus principales problemas son, según afirma el investigador Yan Hui en un informe de la universidad danesa de Aalborg, la fuga de cerebros; la debilidad de sus desarrollos tecnológicos, que se centran esencialmente en los aspectos periféricos, y el excesivo control por parte del Gobierno.