Consideramos que este artículo escrito por el Lic. Sergio Slipczuk refleja claramente el escenario del mercado actual en pos de planificar permanentemente y llevar a cabo un proyecto de carrera laboral basándose en el desarrollo personal.
En el siglo XXI, los programas de desarrollo de carrera laboral siguen caminos orientados más por el azar que por la lógica formal.
Los jóvenes profesionales que ingresan por los mapas del éxito, los empleados que sobreviven a las automatizaciones, los técnicos formados en plataformas con más historia que futuro y no pocos directivos desgastados, miran con recelo las probabilidades de asegurarse trayectos largos en su camino laboral.
Las tecnologías con ciclos de vida cada vez más cortos y con saltos conceptuales tan altos que no siempre admiten reentrenamiento; los mercados que redefinen rápidamente su estructura y en pocos meses inutilizan el valor de insumos, productos y servicios que antes resultaban eternos; las explosiones recesivas que gatillan compras de empresas, fusiones y cambios de estrategia comercial de grandes grupos productivos que parecían fortalezas intocables.
Si ninguna Organización puede garantizar hoy cuáles serán las características de su negocio dentro de cinco años, mal puede asegurarse un empleado su carrera laboral para la próxima década.
El escenario laboral es tan complejo que en los Estados Unidos y Europa los profesionales calificados consultan con frecuencia a planificadores de carrera independientes para analizar su trayectoria, considerar las tendencias de los mercados y elaborar estrategias orientadas a garantizar su empleabilidad, dentro o fuera de la empresa donde trabajan.
Puntos de contactos entre lo personal y lo laboral
Los empleados que reciben presiones crecientes para lograr objetivos más exigentes con recursos más reducidos, deben sostenerse en capacidades cognitivas, físicas y emocionales más sofisticadas.
Esas capacidades suponen un permanente “trabajo interior” basado en:
- El perfeccionamiento personal
- La capacidad de comprenderse a sí mismo para comprender a otros
- Una toma de conciencia de los modelos interaccionales
- La habilidad para transformar pautas monótonas en respuestas creativas ante desafíos complejos
En éste sentido, el desarrollo personal no está aislado de la evolución de las competencias laborales: La consolidación sistemática del equilibrio emocional, de la flexibilidad para aceptar otros enfoques, de la persistencia a pesar de las frustraciones y de un sentido optimista para procesar los dilemas cotidianos, resultan insumos imprescindibles para un proyecto vital que incluya un proyecto laboral satisfactorio, dentro de los límites que impone la situación de cada Organización.
Por otra parte, el desarrollo personal no sólo une el ámbito privado y el laboral, sino que también propone cierta continuidad en el tiempo. El desarrollo personal es un excelente capital propio que los empleados conservan aunque cambien de tarea, de sector o de empresa.
De esta manera, aún cuando buena parte del proyecto laboral resulte incierto, el desarrollo personal permite mantener un hilo conductor, un direccionamiento estable hacia el perfeccionamiento de capacidades básicas que resultarán igualmente valiosas en cualquier tarea y en cualquier equipo de trabajo, pero también en la vida cotidiana fuera de la empresa.
Este planteo no tiene nada de ingenuo. Nadie espera que la Organización se haga cargo de la felicidad de sus empleados. Pero en las empresas competitivas o con procesos de alta complejidad, la situación personal de los empleados calificados -por lo menos de quienes ocupan puestos clave- ha dejado de ser un tema privado para convertirse en un tema organizacional.
Un empleado calificado que acumula decisiones vitales, poder de negociación y estrés, se convierte en un riesgo muy alto para toda la empresa. La persona bajo intensa presión laboral que no tiene un contrapeso fuera de la empresa, que no logra construir un proyecto vital gratificante o que no le encuentra un sentido a la vida, se acerca peligrosamente a la reproducción de pautas de conducta repetitivas y a simplificar problemas complejos desde una visión pobre de la realidad.
En ese sentido, el desarrollo personal resulta la mejor barrera para evitar situaciones de estrés, o si se prefiere, el mejor trampolín para contar con equipos laborales integrados, motivados y proactivos.
Fuente: Sergio Slipczuk – Consultor en estrategias
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Archivado bajo: Carrera laboral | Etiquetado: Desarrollo de carrera, Desarrollo personal













Realizar una planificación cuasi-matematica de la carrera laboral a mediano y largo plazo no es completamente factible debido justamente a la volatilidad de muchos factores externos a los RR.HH. Se puede lograr sin embargo una planificación flexible y adaptable.
Una planificación factible consistiría en plantearse la conjunción de objetivos personales, financieros y laboral a través del trabajo en el curso del logro de objetivos intermedios agrupados en etapas sucesivas de mejoramiento personal / economico / laboral.
Un junior que recien se inicia debería aspirar a conseguir cualificación y experiencia para mejorar su situación general.
Un SSr. ya puede buscar su próximo nivel trabajando en la optimización y perfeccionamiento de los conocimientos en la especialidad elegida. A esta altura de la carrera tambien una cierta necesidad de empezar a crear campos de conocimiento en stand-by fuera de la especialidad, disponibles luego para permitir reajustes laborales súbitos.
Un Sr. debería buscar el establecimiento de una relación laboral donde pueda desplegar su caudal total de habilidades y de ese modo poder llegar a la consecución de las etapas avanzadas planteadas inicialmente como objetivos personales, financieros y laborales.
Excelente comentario Yaco.
La planificación lineal no es factible y de ahi el convencimiento de estar permanentemente actualizado sobre las nuevas posibilidades tanto técnicas(herramientas) como de nuevos roles o posiciones (que también evolucionan).
Comincido y me parece importantisimo explorar nuevos campos dentro de la informática ajenos a la especialidad elegida, incorporándolo como hábito pasados los 3 primeros años de actividad laboral.
Remarco este punto por las crisis ciclotímicas económicas de la Argentina. El entrenamiento de la “adaptabilidad” asegura una carrera más “estable”.
Por último no olvidar el poner energías en desarrollar las “habilidades blandas” (liderazgo, comunicación efectiva, negociación, motivación, entre otras)