Por Facundo del Hoyo de "TODA LA TV"
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Cobos ya había tenido gestos de distanciamiento del kirchnerismo cuando, por ejemplo, convocó a los gobernadores para debatir el tan polémico tema de las retenciones. Hasta pudo callar a un senador que, en un momento, se animó a cuestionarle su intromisión en el conflicto del agro y su creciente protagonismo. Pero le cerró la boca porque, tal cual él alegó, lo votó la misma cantidad de personas que a Cristina, su compañera de fórmula.
El cargo de vicepresidente, figura vista como la "oveja negra" del Gobierno Nacional, fue fundamental y decisivo en la madrugada de ayer. Julio Cobos pasó de estar en ese relegado segundo plano, de tener una desdibujada e inadvertida imagen, de ser personaje secundario, a ser el centro de todas las críticas y elogios. "Espero que me perdonen, es el momento más difícil de mi vida". El momento más tenso, de más nerviosismo. Quizás un vicepresidente nunca tuvo unos segundos de tanto poder en la historia reciente argentina. Fue admirable cómo con su quebrada y tembrolosa voz calló a los oficialistas "K", que lo querían callar. Y ahora, muchos lo quieren echar, o sutilmente pedir su renuncia. Los mismos que defienden tanto a los valores demcráticos, que atacan a la oligarquía, que apoyan a las instituciones.
Ni el senador justicialista Ramón Saadi, atrincherado e inmovible de su banca desde hace años, pudo con su voto manifestado a último momento mantener de pie el proyecto de retenciones. ¿Qué esperaban? ¿Por qué se mantuvieron durante tanto tiempo en silencio, sin determinar su voto? La labor de los senadores en estos días se basó en acomodar el cuerpo de voto para hacerle frente al otro bando, que elegiría en su contra. Pero estos legisladores ni siquiera definieron su decisión. Esperaron hasta el último minuto, esperando quién sabe qué. Levantan sospechas. Y con razón.
Antes de que cante el gallo, Cobos, lento pero seguro en sus palabras, y al mismo tiempo con un nerviosismo pero con una altura notable, poco vista en el corrupto gobierno, apeló no a su fórmula ni al partido por el que había resultado elegido, sino a sus principios. Mencionó a su familia. "Qué me perdonen, que la historia me juzgue. Mi voto no es positivo, voto en contra". Una frase que quedará en la retina de todos los argentinos. Hacía tiempo que no se veía un Senado tan activo. Y un vicepresidente tan activo, más tiempo aún. ¿Un Gobierno pendiente de la realidad? Quién sabe. Los hechos demuestran lo contrario. Por lo menos se vio, aún cuando un vicepresidente tuvo el país en las manos cuando debió decidir por el "sí" o por el "no", la independencia política. Y es un remedio para la nación, por más enferma que esté.


























3 comentarios:
cobos, EL MACHO DE AMERICA!!!!!!!
Ya me veo a éste cara de De Larrua,bailando en el programa de Tinelli.
cobos: i love you
COBOS : I LOVE YOU
COBOS: YOU ARE SUPERMAN!!!
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