Articulo

Carta de la Red Judía Solidaria Internacional a Mercedes Sosa

Querida Mercedes Sosa:

Leímos que planea cantar en un recital en Israel. Le escribimos para pedirle que cancele su visita.

Su voz lleva impresa el amor, la pena y la esperanza de décadas de lucha contra la opresión en América Latina. Su voz abrió el camino en los corazones de muchos de nosotros -en todo el mundo- hacia una mayor comprensión y comunión con los desposeídos, los trabajadores y los pueblos originarios de América Latina. No permita que su arte se transforme en embajador de la opresión, limpieza étnica, asesinatos y usurpación de tierras mediante una función de recital en Israel.

Sabemos que UD visitó Israel anteriormente. No obstante, ese Israel que UD visitó entonces aparecía como que daba pasos hacia un programa de paz. Esas esperanzas de un cambio positivo que usted vio en su última visita, fueron defraudadas. Hoy más que nunca Israel es un estado racista, un estado orientado hacia una colonización violenta continua y una limpieza étnica del pueblo originario de Palestina.

En el año 2006, prácticamente todos los principales artistas e intelectuales palestinos hicieron un llamamiento a todo el mundo a un boicot a Israel, similar al que fue impuesto a la Sudáfrica segregacionista. A la fecha, muchos prominentes artistas internacionales que incluyen a Ken Loach, John Berger y Jean- Luc Godard y algunos sindicatos de artistas como la irlandesa Aosdana, atendieron al llamamiento palestino y se negaron a participar en eventos culturales en Israel.

Si UD canta en Israel estará prestando su imagen pública y la autoridad moral de su arte al esfuerzo que Israel hace para blanquear su imagen en creciente deslucimiento como un estado que ignora e incumple todos los principios de leyes internacionales y que pisotea todos los derechos humanos. Usted también estaría violando el llamado de la sociedad civil palestina de boicot, desinversión y sanciones (BDS) de parte de los artistas hacia Israel mientras no cumpla con las obligaciones impuestas por las leyes internacionales. Cantando en Israel, Usted estará traicionando a sus hermanas y hermanos dondequiera se encuentren.

Cuánto más intentamos, nuestra imaginación nos frustra. ¿Cómo cantará usted “cuando tenga la tierra” en un estado devoto de las expropiaciones de las tierras de los campesinos, sus ciudadanos originarios? ¿Permitirá usted que esa canción sea el himno del expropiador? ¿Cómo cantará usted “honrar la vida” para el disfrute de una audiencia que manda a sus jóvenes a destruir las vidas de los pobladores originarios de Palestina, que demuelen sus casas, desentierran sus olivares y los destierran de sus tierras?

¿Cómo cantará usted “Hermano dame tu mano” en un estado donde no solamente existen leyes diferentes para judíos y palestinos, sino también diferentes rutas, un estado que mantiene a cuatro millones de palestinos virtualmente enjaulados detrás de muros y puestos de control, y otros millones más como refugiados y sin permiso de retorno? ¿Cómo cantará usted “sobreviviendo” en una sala de conciertos segura, a media hora de distancia de comunidades devastadas, comunidades donde miles de sus hijos e hijas resistentes están languideciendo en prisiones militares israelíes?

¿Cómo cantará usted “Alfonsina y el mar” en un lugar donde está prohibido a los niños palestinos ver el mar?

¡No permita que su voz se vea mancillada por colaborar con esta opresión! ¡No cante en Israel! ¡No le falle a la lucha por la libertad e igualdad en Palestina! ¡No traicione al pueblo cuyos ecos de lucha están tan cercanos a la lucha de los pueblos de América latina!

Esta carta está firmada por judíos de todo el mundo. Firmamos como judíos porque tememos que usted pueda pensar que por su visita a Israel usted se solidariza con nosotros como judíos, teniendo en cuenta la terrible persecución de judíos en Europa. Si así fuera, apreciamos su intención, pero no podemos apreciar la expresión. Nosotros queremos y damos la bienvenida a nuestro ser libre de temores de persecuciones. Pero no creemos en la liberación siendo opresores de otros, tampoco en la salvación encontrando en otros chivos expiatorios. No creemos en una solidaridad que nos demanda odiar a los menos privilegiados. Deseamos vivir en libertad, pero junto a toda la humanidad, con todos los pueblos, de todos los orígenes, creencias y colores, y no transformándonos en usurpadores ni perseguidores. La colonización y limpieza étnica de Palestina no nos libera. Al contrario, busca atraparnos en un ciclo de continua dominación y represión. Actuando en Israel, usted no estará de nuestro lado, más bien nos estará traicionando. Por favor, cancele su visita.

RED JUDÍA SOLIDARIA INTERNACIONAL

http://www.ijsn.net

Comentarios (2 comentarios)

Queria contestarle la carta que le enviaron a Mercedes Sosa, muy buena, al mejor estilo ANTISEMITA, PRO ARABE Y PRO PALESTINA, hasta la proxima………….

cacho / Agosto 2nd, 2008, 3:26 pm / #

No voy a entrar en los argumentos generales anti-boicot. Pueden encontrar bastante acá.

http://www.engageonline.org.uk/blog/article.php?id=1764

Si bien tienen que ver con los intentos de montar un boicot académico contra Israel en el Reino Unido, la mayoría de los argumentos que funcionan para la educación funcionan perfectamente para la cultura también. Acá me interesa señalar un par de cuestiones acerca del concepto de indígena.
La carta empieza con un elogio a Sosa por su defensa de los derechos de los pueblos indígenas en Latinoamérica y luego pregunta una y otra vez si está preparada para apoyar lo que sus autores ven como los intentos de Israel de destruir el “pueblo indígena de Palestina”. El primer punto es que si vamos a empezar a atribuir derechos a los involucrados en este conflicto sobre la base de su autoctonía, bueno, esa es una competencia que la población judía va a ganar siempre porque los judíos han vivido en lo que hoy es Israel y los Territorios Ocupados desde tiempos inmemoriales y dejaron de ser la comunidad mayoritaria sólo porque su sociedad fue aplastada por invasores extranjeros.

Además, podemos suponer sin dudas que los autores de la carta creen en lo que se denomina el derecho al retorno. Esto quiere decir que creen que los descendientes de los palestinos que se fueron o fueron expulsados del actual Israel generaciones atrás siguen teniendo derechos sobre un territorio que nunca pisaron y cuya lengua principal no hablan. Creo que podemos suponer también que creen que los hijos y los hijos de los hijos y todas las generaciones futuras de este pueblo seguirán teniendo estos derechos. Si reconocen a los palestinos esos derechos es difícil ver qué razón podrían dar para negar que los judíos tienen los mismos derechos sobre la tierra de sus ancestros.

La verdad es que no me convence el concepto de indígena, en Medio Oriente o en cualquier otro lugar, pero ya que estamos comparemos los destinos de los pueblos indígenas de la Argentina natal de Sosa y el de los palestinos. Bien, para empezar, los ciudadanos árabes de Israel, cuya lengua es oficial y cuyas religiones son subsidiadas, protegidas y tienen un alto grado de control sobre el estado civil de sus adherentes, viven en un lugar muy parecido al paraíso si se compara con la experiencia de los pueblos indígenas en Argentina, país cuya población indígena o lo que quedó de ella fue casi exterminada a fines del siglo XIX. Hay una gigantesca estatua ecuestre del hombre responsable de esto en un lugar prominente de la ciudad de Buenos Aires y no hay ciudad del país que no tenga una calle con su nombre. Las pocas personas que todavía se identifican como indígenas viven sumidas en la miseria en comunidades aisladas sin que sus lenguas ni sus culturas tengan ningún tipo de estatus oficial.
Por supuesto que la vida de los árabes en Cisjordania y en Gaza es mucho más dura que la de los ciudadanos israelíes, en el primer caso debido a los efectos de la colonización israelí y en el segundo caso porque son gobernados por una banda de fanáticos religiosos de ideología genocida. Sin embargo, ni siquiera allí existe amenaza alguna a su religión, lengua o cultura. Israel reconoce y negocia con la Autoridad Palestina e incluso negocia indirectamente con Hamas, una organización que cuenta con los aportes de una generosa potencia extranjera. El contraste con la situación de los pueblos indígenas de Argentina no podría ser más fuerte y más allá de Evo Morales en Bolivia y de la fuerte cultura guaraní en Paraguay, la situación en el resto de Latinoamérica no es mucho mejor.
Entonces, si estos judíos narcisistas que no quieren que Mercedes Sosa se presente en Israel estuvieran realmente preocupados por el destino de los pueblos indígenas, estarían haciendo algo para impedir que éstos sean sacados de sus tierras en las provincias del norte argentino para dejar lugar a la producción sojera. Por lo tanto, todo esto no tiene que ver con el sufrimiento de los palestinos ni de nadie: se trata de una demostración por parte de la gente que escribió la carta de su propia pureza moral y de la belleza y perfección de sus almas.

Eamonn / Agosto 4th, 2008, 10:50 am / #

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