sábado 2 de agosto de 2008

UNA CIUDAD DEMASIADO LEJOS (XV)

La llanura de las ficciones (XV): Tras encontrar arrasado el fuerte militar, Funes y los niños buscan desesperadamente el camino a Buenos Aires

UNA CIUDAD DEMASIADO LEJOS

Orientaron hacia el este. Ignoraba Funes si dirigiéndose hacia allí encontraría la puerta imaginaria de aquella inhóspita tierra, más no avizoraba otra salida. Además, tras la caída de la avanzada, los indios deambularían por el territorio, por lo que cualquier abandono de la región se hizo ineluctable.

¡Oh, el terrible momento en que avistaron una partida de indios retozando por el páramo, y tuvieron que ocultarse, y sintieron los cuerpos sudorosos tan cerca, que podían oler su hediondez! Y oyeron los aullidos, las risotadas, y vieron sus torsos desnudos y sus lanzas emplumadas. Llegó la noche, menos calurosa que el día, pero calurosa también, y Funes detuvo el transporte bajo un árbol para dormir.

Pasó un día, después otro. El cielo, en la noche, al fin, se resquebrajó y liberó su carga. Pero inoportuna fue también esta condición, pues el diluvio los sorprendió forzando el atascado carruaje para superar un riacho. La lluvia, cerrada, abundante, pronto empapó las reses, al adulto y a los niños, hambrientos todos aún. ¿Cuándo saciarían satisfactoriamente su hambre? El agua le llegaba a Funes arriba de la cintura, y aún más rebosante la experimentaba Facundo, posicionado a un lado de la rueda.

Bajo las refulgencias, los mansos bueyes, adentrados en el riacho, se ofuscaron y negaron su colaboración. Dieron una espantada en el instante en que Funes intentó asirlos. Logró sujetarlos; no obstante los animales se mostraron insuficientes para hacer girar una de las ruedas, enclavada en el fango.

Funes compelió a Facundo para que se colocara frente a los cabestros y tirara de las riendas, mientras él intentaba, con todas las fuerzas que podía poner, liberar el disco. Tironeó: la rueda giró, lentamente, en tanto Facundo obligaba a los bueyes para que anduvieran. Pronto el vehículo se vio libre. Pero el ascenso del desnivel, desde el cauce hasta el plano, demandó de otro hercúleo esfuerzo por parte de Funes. El hombre empujó desde el fondo, resbalando en el lodazal. Casi estuvo a punto de desmoronarse y sufrir el transporte sobre él en el momento en que cedió enteramente y retrocedió, unos pasos. Solo el grueso porte de los rumiantes evitó el aplastamiento.
Amanecía. El transporte crujía y las bestias mugían lúgubremente a cada paso. Al fin, las difusas líneas de una construcción rústica, formada por maderas y paja, surgieron en medio de la desolación. Funes detuvo el carro a la distancia, pues aún estaba oscuro, y era dable que los sentidos, en un cuerpo fatigado, falto de sueño y de bocado, fueran más falibles de lo que podían serlo usualmente.

-Mire, señor –dijo Facundo, con renaciente alegría-: una posta. El camino correrá a su lado.

El hombre, con muestra de cansancio, giró una vez más hacia el mocoso, a fin de azotarle. Bajó la vara unas tres veces, hasta que volvió su cuerpo hacia el frente. No escuchó tampoco, en esta ocasión, gemidos ni sollozos del chiquillo. Este, en el acto de la flagelación, sólo se inclinaba, tapaba su cabeza y le oponía la espalda o el flanco y, pasada la golpiza, giraba sin muestras de sufrimiento o de rabia en el rostro, ni agitación. Parecía haber consentido, sin otro remedio, el mal genio del sujeto como para afligirse ante cada explosión de su temperamento.

-¡Cállate, imbécil! –ordenó Funes-. No estés tan dichoso, pues hasta aquí habrás llegado si se trata de una posta. ¡Te haré bajar por la fuerza de la carreta si te resistes, y en el lugar te dejaré!

-Conozco por los viajes que hizo mi tatita –prosiguió el infante, como desoyendo la amenaza arrojada por el famélico hombre-, que nos hallamos en San Luis. Más adelante, encontraremos el camino que lleva a Buenos Aires, pues ese se bifurca, uno hacia aquí y otro hacia el Cuyo.

Continuará

4 comentarios:

mosqueteras dijo...

hola,cai en este blog,un blog muy interesante!!!un saludo

Ignea & Josune dijo...

...vengo a curiosear tu mundo de letras...
Resulta interesante tu forma de narrar, me gusta perderme en verbos ajenos...

Un beso and saludete.

Ayshane dijo...

Me ha gustado mucho, es fácil de leer... y claro el fatídico ....continuará.... me cachis en la mar!!!!

jejejejejeje

esperaremos entonces a la siguiente parte...

besitos

Briks dijo...

Tenes Premio.

buen comienzo de semana