miércoles 20 de agosto de 2008

Un Asalto (o de cómo los sueños perfeccionan su enrosque)

Como un gato agazapado avanzaba el auto por el pasaje negro como buscando, imitando a sus pasajeros que pegados a la ventanilla intuían presencias escondidas en las veredas sin luz a propósito.

El Peugeot 404 celeste caminaba los adoquines en puntas de pie y los cuatro de adentro distinguíamos sombras movedizas, sobresaltadas por nuestra aparición, preparando el asalto inmediato. Atendiendo a un toque de queda implícito, los vecinos hace rato habían decidido dejar de disfrutar en las calles del fresco primaveral y se limitaban a presentirlo protegidos por las rejas, los vidrios y las persianas prematuramente bajas.

En el auto todos sabíamos de ese ataque y reprochamos a coro la elección del barrio y que en su momento haya ganado el pensamiento inocente: “que mucha casa, que esos adoquines pintorescos rodeados de pasto, que se escuchan los pájaros y hay nidos en los árboles, y tan tranquilo y tan sin gente, que tanta paz necesaria en esta ciudad desalmada”.

Nuestro vehículo transportador aceleró con los faroles apagados para alejarse de la moto que finalmente eligió apuntarnos y escapamos a la costanera sur.

Media hora después y con el oxígeno reacomodado en los pulmones, los pasajeros nos enfrentamos con vos en posiciones opuestas, algunos pedíamos volver recién con la protección del sol de la mañana, otros esperar aunque sea un rato y vos papá, dueño del auto y de la autoridad, decidiste no dejar que ningún grupito siniestro condicione el regreso al hogar.

Entonces retomamos la vuelta

Nos pensamos seguros y llegamos hasta la puerta de casa

Pero ellos estaban esperando, nos encontraron y apuntaron otra vez

En dos segundos, sin consultarnos doblaste la apuesta con un “ningún vago drogadicto me va a robar”, te envalentonaste y los enojaste

En esos mismos dos segundos, papá, yo me di cuenta que cualquier cosa que te hicieran “esos vagos drogadictos” yo no la soportaría y reaccioné en un llanto y desesperada

Y un nuevo segundo después, pasé de ser tu hija, de ser persona, a ser escudo, a ser cosa floja y fría tirada en los adoquines pintorescos rodeados de pasto.

3 comentarios:

el_iluso_careta dijo...

LO LEÍ Y SE ME AFLOJÓ LA CADENA...

Anónimo dijo...

lindo perfeccionamiento

BesoGran

A.V.

Anónimo dijo...

...o. ..
lindo enroque (sin S)

A.V., c/otro BesoGran