![]() | SRA. PRESIDENTE: LA VERDAD PUEDE MÁS QUE LA RAZÓN |
"Felices los que tienen hambre y sed de justicia porque serán saciados." (MT5,6)
Señora Presidente, las familias de 36 muertos siguen esperando Justicia, sobre todo luego de su "autismo" pesquero. La pútrida corrupción impune del sector cobra vidas humanas. No existen culpables, aún cuando existen testimonios, videos y antecedentes que preceden al Sr. Fernando Álvarez.
El gobierno pisotea la legislación nacional e internacional, avalando un sinfín de actos criminales impunes, mientras se llena la boca hablando de los derechos humanos.
Es público lo que el abogado Emilio Galende (DNI Nº 12.538.081) manifestó sobre los manejos de la empresa Conarpesa S.A., adelantando que la tercera parte de las acciones de dicha firma, pertenecerían al ex presidente de la Nación, Néstor Carlos Kirchner, por intermedio de sus testaferros Claudio Minnicelli (DNI Nº 17.049.205) y Ricardo Jaime (DNI Nº 7.779.715), habiendo intervenido en la cesión de cuotas sociales de la firma a favor de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, el escribano Ángel Alfredo Bustos (DNI Nº 16.616.920).
Incendio del buque pesquero Carlos Alvarez
El buque Carlos Álvarez, de la firma Conarpesa, cargado de langostino y combustible se hundió a las 4:13 de la madrugada del 11 de agosto del 2006 a 160 kilómetros del puerto de Caleta Paula. Murieron dos marineros y no quedaron pruebas. Hacinamiento, explotación esclava y devolución al mar de peces muertos, son algunas de las irregularidades que esconde la corrupción pesquera.

A diferencia de lo declarado por la empresa, los marineros dormían en el sistema de “cama caliente” en los camarotes improvisados en el cuarto de planta, donde se procesa el langostino. Claramente se sabe que se montan carpas con lonas y madera, donde por dentro se colocan colchones para que los trabajadores duerman.
Aquí, como punto central, se desprende que la tripulación permitida por las especificaciones del barco, como máximo se podían subir 27 personas. Pero el parte de Prefectura indicó que a bordo del Álvarez, al momento de incendiarse, había 33 personas.
Los marineros que estuvieron aquel 11 de agosto aseveraron a la agencia OPI Santa Cruz que en el informe elaborado por Prefectura consta que el incendio no se originó en la sala de máquinas, sino en una “villa”, justamente donde Araya y Vitali descansaban tras haber trabajado hasta las 5 de la mañana.
Afirmaron, además, que estas personas habían colocado una estufa, y tal como revelaron , el aparato explotó prendiendo fuego la lona y la madera, causándoles la muerte.
También indicaron que la necesidad de calefaccionar el lugar surgió a raíz de estar alojados sobre las bodegas, espacios donde se conserva el langostino a 40º bajo cero y denunciaron que las víctimas no estaban registradas en el “libro de rol” donde figuran los datos de los tripulantes con sus respectivas libretas. Por supuesto, los registros del barco se hundieron junto con la carcasa.
Fuente: http://www.periodicotribuna.com.ar/Articulo.asp?Articulo=4320








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