Viernes 21 de Noviembre de 2008
Hoy les ofrecemos:
El Espectro 2 y la solución a Revoleando... 4
En nuestra próxima entrada:
Alcanzame el Pañuelo 6 y la solución a El Espectro 2
Aparece el Miércoles 26 de Noviembre.
Para una mejor visualización las soluciones aparecen debajo de cada juego.

Trivia 21: Los que somos jóvenes no lo conocimos…

...pero por lo que cuentan debe haber estado realmente bueno. Aquí a la vuelta les contamos de quién estamos hablando, además de un pequeño editorial fuera de programa.



Depende de qué tan literalmente hayan tomado la ayuda para que la respuesta sea más o menos evidente. Interama obviamente no puede ser, porque no quedaba en el Bajo sino en el Parque Almirante Brown.
Si se fijan, al hablar de la ubicación, mencionamos “el Bajo de la Recoleta”, que era la denominación que se le daba en 1911 a la zona donde se encuentra hoy la Facultad de Derecho, año en el que se inaugura el ganador de hoy que es…. (abrimos el sobre mientras suenan trompetas)... el Parque Japonés!... (aplausos de pie, ovaciones, vuelan flores y también un corpiño mientras las cámaras enfocan a los perdedores).
Recuperados de la emoción, y como solemos hacer, primero metámonos en la época: Estamos en 1911, acaban de concluir, o están en eso, las celebraciones del Centenario, y como ya comentamos en El diario de los Bolazzi Mentirotti 2, el país se encuentra bien arriba, tanto en lo material como en lo anímico.
El futuro nos sonríe, los inversionistas encuentran condiciones favorables y cualquier empresa parece factible. La sociedad, al menos una buena parte de ella, se encuentra ávida de novedades, especialmente en materia de diversión.
Y si hablamos de diversión, con sólo echar una mirada a la zona donde se levanta el nuevo parque nos damos cuenta de que estamos en el lugar indicado. Allí nomás, cruzando Leandro N. Alem, como se llamaba ese sector de Avenida del Libertador por entonces, funciona el Velódromo, un local bailable en boga y también se está inaugurando el imponente y suntuoso Palais de Glace, dedicado al patinaje sobre hielo. Unos quinientos metros más allá, en Alvear y Tagle, llegamos al Pabellón de las Rosas, una confitería que también cuenta con espacios para patinaje y baile, restaurante y coquetos jardines, y aledaño a éste se levanta el famoso Armenonville, otro local bailable sumamente suntuoso que se encuentra en pleno apogeo por estos años.
En todos estos locales arrasa el shimmy, un baile en el cual, más allá de las sacudidas y contoneos, la pareja no se desplaza, y que será reemplazado pronto por el charleston, mientras despacito, despacito, se va metiendo un ritmo arrabalero que tiene el atractivo de lo prohibido: el tango. Pero ese es un tema del que nos ocuparemos otro día. Volvamos a lo nuestro.
El Parque Japonés, como dijimos, fue diseñado por el arquitecto suizo Adolfo Zucker, que, como aseveramos, fue el autor del Plaza Hotel, concluido en 1909, o sea que, como sabiamente afirmamos, Zucker tenía menos años encima. Dos, para ser preciso. (Este dato era sólo para dar una pista y despistar simultáneamente).
El parque se inauguró el 3 de febrero de 1911 en el mismo terreno donde 50 años después se instalaría el Ital Park y fue una megaobra que causó sensación. Ambientado principalmente al estilo nipón, de allí su nombre, contaba con dos lagos artificiales, uno de ellos navegable en canoa, en cuyo centro se encontraba la denominada Isla de las Geishas, con kioscos de estilo japonés. También contaba con lo que se afirmaba era una réplica del volcán Fujiyama, la cual era atravesada por túneles por los que circulaba un trencito y en su base funcionaba una taberna con servicio de bufet.
No le faltaba nada. Contaba con pistas de baile (como pueden ver en estos tiempos se bailaban todo), casa de té, restaurant, sala de proyección y un pabellón de música con excelente acústica, todo magníficamente ambientado simulando pagodas, templetes y kioscos y hasta un circo romano, con 120 columnas y 6 esfinges.
Los juegos, por su parte, atraían público de todas las edades. Entre las atracciones favoritas se encontraban el trencito, el aeroplano, la clásica rueda giratoria, el “water chute”, que lanzaba un carro por una pendiente hasta las aguas de un lago, el Salón de los Espejos, el látigo, denominado “Whip”, el túnel misterioso y la Aldea Indostánica. (Una duda me surge, aunque nunca he podido comprobarla: no habrá tenido algo que ver nuestro amigo Fernández O´Hara*, recientemente desocupado tras la Exposición del Centenario, con esta aldea? Es de suponer que no, ya que aquella era una aldea somalí, o sea del Africa, y ésta se publicitó como indostánica, o sea asiática, pero...)
Como quiera que sea, el parque se convirtió en un importante hito porteño por dos décadas hasta que el 26 de Diciembre de 1930, por motivos que nunca terminaron de aclararse debidamente, un incendio destruyó la montaña por la cual circulaba la montaña rusa.
El Parque ya nunca volvería a abrir sus puertas.

Hasta aquí la historia del parque y hasta aquí el juego.

Ahora permítanme unas palabras al respecto.
En materia de centros de diversión el Parque Japonés representa el punto culminante de una serie cuya evolución conserva, como cualquier manifestación socioeconómica, un notable paralelismo con la situación global de la sociedad en que se desarrolla.
Si se fijan, en 1911 se construye este parque, comparable con los principales del mundo y a los cuales, según la opinión de Caras y Caretas Nº 645 del 15 de Febrero, incluso supera.
En 1939 se abre en el predio que hoy ocupa el Hotel Sheraton el Nuevo Parque Japonés (nombre cambiado en 1944 por el de Parque del Retiro, tras la ruptura de relaciones con el Eje), que explotaba el nombre del anterior, aunque no estaba a su altura, del mismo modo que el país ya tampoco era el mismo.
Más tarde se inaugura el Ital Park, también como secuela de los festejos, esta vez del sesquicentenario. Más modesto el país, más modestos los festejos, más modesto el parque.
No hace tanto llegó Interama. Funcionó a media máquina un tiempo. No se llegó a terminar. Problemas legales, trabas burocráticas, poca transparencia, una torre que se convierte en el símbolo de un sueño frustrado. Abandono…Nunca nadie se hizo cargo…**
Las conclusiones sáquenlas ustedes.
Nosotros simplemente les diremos que éste es uno de los aspectos que nos interesa rescatar en este blog.
Observando con detenimiento la historia podemos ver con mayor objetividad el presente, y parafraseando a la revista de Félix Luna: Todo es Historia.
Todo.
Hasta los parques de diversiones.
Dr. Bondi
*Ver El Diario de los Bolazzi Mentrotti N° 2
**El Parque de la Costa parece romper con esta tendencia. Esperemos que el país también lo logre.
Si desean saber más del primer Parque japonés recomendamos leer la nota publicada Por Otto Carlos Miller en “Historias de la Ciudad – Una Revista de Buenos Aires” N° 22 de Agosto de 2003





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Qué sabés de Buenos Aires?

Con cada nuevo enigma, la solución del anterior.

Este es nuestro ciclo mensual de publicación:

Día 1 de cada mes: Trivias.

Preguntas sobre la historia o la vida de la ciudad, desde los tiempos de la colonia hasta ayer por la mañana.

Día 6 de cada mes: La incógnita fotográfica.

Fotos curiosas y no tan fáciles de reconocer.

Día 11 de cada mes: El Diario de los Bolazzi Mentirotti.

Un curioso diario familiar que desde 1580 se continuó por generaciones, con la característica de que en cada historia uno y sólo uno de los datos es más falso que un billete de tres dólares.

Día 16 de cada mes: Revoleando la moneda.

Preguntas sobre hechos conocidos con varias respuestas posibles. Un juego para demostrar que uno sabe, y si no, para hacer que parezca que uno sabe.

Día 21 de cada mes: El Espectro.

Fotos sumamente fáciles de reconocer. Lástima que nuestro jefe de creativos anduvo metiendo mano...

Día 26 de cada mes: Alcanzame el pañuelo.

La más porteña de todas las secciones: la de los nostálgicos. Todo vale de los ’40 para acá.