El Inmemorioso - Capítulo 24

09 octubre 2008


Capítulo XXIV.

¡Definitivamente el mío es un camino de despojo! ¿Busco acaso lo estable? Los ritmos del silencio cada vez me atrapan más, envuelven, regodean, llenan hasta el colmo, crezco hasta sentirme uno con el universo. Es ahí, en la atmósfera de esa sensación, donde todas las perspectivas cambian; ojos enceguecidos, incapacitados para definir las proporciones de lo ajeno y lo propio. ¡¡¡Ritmos, ritmos y más ritmos, tempos, compases!!! ¡¡Acompáñenme, pues son todo lo que me queda en este plano, enséñenme los flujos y reflujos de lo natural!! Pues ahora, y no antes, mis pensamientos son mimados como niños y yo su padre; es ahora, no antes, cuando mi verdadera mirada inmemoriosa contempla aires puros por doquier. ¡Vengan benditos ritmos, déjenme cabalgarlos, hagan de mi un ser musical!!
Donde vive mi alma no hay placer, no hay dolor, no hay hacer bien, no hay hacer mal. No hay negrura, no hay luz, no puede habitar aquí un hombre por mucho tiempo sin haberse trascendido completamente de lo humano. Soy Otro, y esta vez no me siento humano. Mundos contradictorios, en ambos vivo.

-© 2008- rafael barrio.

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