¡Con la Soberanía no se negocia!

Andres MendietaDurante la gestión de gobierno de la señora María Estela Martínez de Perón, por ley nacional Nº 20.770, fue declarado “Día de la Soberanía” el 20 de noviembre de cada año en conmemoración del Combate de la Vuelta de Obligado, librado en esa jornada pero del año 1845. En la misma legislación se resuelve que dicha celebración debía cumplirse con actos alusivos en todo el país.

¿Esta ley se habrá cumplido con todo rigor o habrá pasado al olvido como tantas otras recordaciones que hacen al sentir nacional?

En 1824, durante la presidencia de Bernardino Rivadavia, en las disputas del Congreso vinculadas a la forma que el Estado debía asumir sobre las provincias, comenzó a manifestarse la antinomia unitaria y federal.

Los primeros eran adeptos de un gobierno central enérgico y creían como indispensable incautarse de los aranceles, las minas y las tierras ociosas; crear una entidad bancaria nacional que emitiera moneda, y poseer un ejército propio. Por su parte los “federales” defendían las soberanías provinciales, el sostén de las milicias y la integridad del territorio provincial.

María Sáenz Quesada en su obra “La Argentina, historia del país y de su gente”, al referirse a la diferencia entre unitarios y federales sostiene que: “ Había hondas diferencias en materia de tolerancia religiosa: los unitarios la defendían como necesaria para atraer capitales y colonos; el clero del interior se mostraba rotundamente contrario. En cuanto a los federales porteños, partido incipiente, acaudillado por Manuel Dorrego y Manuel Moreno, sostenían un federalismo liberal y popular, mezcla que sólo podía darse en Buenos Aires en aquella época”.

La vuelta de Obligado

En Buenos Aires, siendo gobernador Juan Manuel de Rosas, se vivían momentos tensos ante la presencia de naves anglo-francés en el estuario del Río de la Plata la que ponía en peligro la soberanía nacional argentina.

En 1845 estuvieron reunidos en Buenos Aires el ministro británico Guillermo Ouseley, y el barón Deffaudis en representación de Francia, quienes declararon el bloqueo del Río de la Plata.

El 2 de agosto de 1845 las potencias inglesas y francesas arrebataron a los navíos argentinos que estaban bloqueados en Montevideo, originando que el bloque anglo-francés reemplazara a sus tripulaciones y la pusieran al mando de Garibaldi.

Al mes siguiente las operaciones no cedieron y las fuerzas de ocupación lograron desembarcar en la Isla Martín García declarando el bloqueo a Buenos Aires.

Con inferioridad de condiciones el 20 de noviembre de 1845 los usurpadores con sus buques comenzaron a combatir para abrirse camino y pronto quedaron comprometidos en una dura lucha. Considerándose imbatibles, sus barcos se internaron en el río Paraná y, al llegar a la Vuelta de Obligado, les cortaron el paso a las baterías dirigidas por el general Lucio Norberto Mansilla, que había colocado veinticuatro embarcaciones unidas por cadenas.

Después de una enconada batalla y una tenaz resistencia, debió dejar pasar a los aliados que navegaron por los ríos Paraná y Para-guay. Cuenta la historia que los ingleses lograron cortar algunas cadenas y los primeros navíos empezaron a pasar para el otro lado, no sin sufrir severas averías y muchas bajas por el intenso fuego de la costa. En esta acción el propio Lucio Norberto Mansilla sufrió una herida.

Gran Bretaña anhelaba la paz, motivo por el cual retiró sus fuerzas del bloqueo en mayo de 1847 y envió a Lord Southern para firmar la Convención de paz, el 24 de noviembre de 1849. Francia, por su parte, envió al almirante Fortunato Lepredour, quien firmó con Juan Manuel de Rosas el Tratado de Paz Southern-Lepredour, en 1850.

Con respecto a la figura de Lucio Mansilla, nacido en 1792, abrazó las armas de la patria en 1810 y, en 1815, se incorporó al ejército de José de San Martín combatiendo en la batalla de Chacabuco. Después de la caída de su pariente Juan Manuel de Rosas se exilió en Francia para regresar a su patria en 1868 y, tres años más tarde, falleció en Buenos Aires atacado por la fiebre amarilla.

Autor: Andrés Mendieta

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4 Comentarios en “¡Con la Soberanía no se negocia!”  

  1. 1 rafael

    Qué linda soberanía la nuestra con el U$S que tenemos y sin legislación que nos ampare, se han enajenado todas las industrias de capital nacional a los brasileños, españoles, japoneses, coreanos,
    holandeses, australianos, americanos, etc. Ah y qué me dice de los servicios y las finanzas. Queda alguna todavía? Para qué entonces vamos a celebrar
    ese día, después que a los autores de este capitalicidio lo votó el 45% de la población, cuya única justificación para tamaña ignorancia es arguir estupidez. Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen y con solo hacer girar un mapamundi tenemos los ejemplos a la vista. Después vendrán los cacerolazos, motines, saqueos, rasgados de vestiduras y los “vivos” afuera y llenos de dinero.

  2. 2 rafael

    Sr. Mendieta, ahorre pólvora y no la dilapide en chimangos. Disculpe mi escepticismo pero no veo el claro en el bosque. Como dice el dicho, a un barco puede hundirlo un montón de plumas y al plumero que pende le quedan pocas.-

  3. 3 Sergio

    VIVA LA PATRIA, CARAJO!!!!!!!!

  4. 4 Tito en el Caribe

    Bien relatado Sr mendieta. Pero este no calara, en la mente de los ignorantes, que solo creen cuando se habla de los PROCERES DE LA PATRIA, que unicamnete existieron “San Martin Y Manuel Belgrano”, Para quienes guardo total admiracion, pero no fueron los unicos. La Patria se forjo con muchos hombres. No con solo dos.
    Respetosamente mis Saludos, espero mas de sus relatos.

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