La insoportable levedad del ser December 19, 2007
Posted by La spectatrice in TV.trackback
Éste no es un homenaje al libro de Milan Kundera, tampoco a la adaptación cinematográfica dirigida por Philip Kaufman. No… Éste es el reconocimiento a uno de los programas más longevos y célebres de la televisión argentina, y a su conductora igualmente longeva y célebre: la Señora Mirtha Legrand.

Ay, cómo decirlo… Jamás pensé que iba a tener que ver un homenaje a esta señora en este blog. En mi opinión es la persona más insoportable, narcisista, egocéntrica, en suma, desagradable.
Si hasta lucró con las muertes de su marido e hijo por televisión. ¿Qué necesidad tenía de andar derramando lagrimas en vivo y en directo? ¿Por qué no se quedó en su casa? Y encima se acordó de su apellido de casada cuando quedó viuda. Esto, sin entrar en el terreno ideológico que, en su caso, me parece asqueroso, hablando de zurdaje y con un pasado cercano a la dictadura militar. Para mí, todo esto empaña la pretendida trayectoria profesional que pudiera tener.
Perdón, pero la veo o la escucho y me brotan los peores pensamientos hacia su persona.
Siempre que vengo repito: me gusta tal palabra que usaste… Esta vez es “longeva”. Suena a anticuario, huele a armarios viejos, a papeles húmedos, amarillentos…
Salud y provechosa vida!
Ariel, si este post suena a homenaje, entonces la ironía no es mi fuerte. Pensé que el título era lo suficientemente explícito.
PD. A mí también Mirtha Legrand me saca canas verdes. De ahí el reconocimiento de su insoportable levedad.
¡Jajajaja, Ceci! Tu definición de “longevo” viene como anillo al dedo.
Siempre me sorprendió que un programa que buscaba ser sinónimo de elegancia padeciera la contradicción insalvable que para los manuales de buena educación existe entre comer y hablar.
El mandato de no hablar con la boca llena acompañó mi infancia al igual que Chiquita, que junto a sus invitados se dedicaba a eludirlo ostensiblemente en cada almuerzo.
No descarto que sea esa temprana desilusión la que me haya hecho descreer del ceremonial, la etiqueta y el protocolo.
Retomando tu comentario, Rinconete, a veces resulta muy gracioso asistir al primer plano de un invitado a punto de engullir bocado, y escuchar la voz de fondo de “La Chiqui” haciendo la pregunta compulsiva de rigor*. En general, las alternativas son dos: si todavía está a tiempo, el desaforunado descarga el bocado del tenedor en el plato; en caso contrario, engulle-mastica-traga-balbucea y Mirtha interviene con alguna frase del estilo “ay, Fulanito, te agarré in fraganti”, lo cual hace más evidente el fallido protocolar.
* Dicho sea de paso, creo que en la TV argentina no existen “entrevistadores” tan exasperantes como Mirtha Legrand y Jorge Lanata. La distancia lo salva a Lanata en más de un sentido, pero el periodista comparte con la conductora la(s) manía(s) de no dejar hablar al entrevistado, de interrumpirlo a cada rato, de pisarlo para hacer acotaciones fuera de lugar.
Ups, creo que lo que me confundió fue que te refirieras a ella como Señora, así, con mayúsculas y sin encomillado.
Ya sabía yo que no me podías fallar
Si pensamos en el estilo de programa de Mirta vemos que cumple con rigor su cometido de dejar en claro, sea cual sea sus entrevistados, la moraleja de lo mínimo de nada.
Pero si vemos el programa al pasar y le dedicamos segundos o minutos por si ocurre un milagro de buenas intenciones, en todo caso sabemos que somos cómplices de instantes que le dediquemos fisgoneando para quedar perplejos de tanto malo trato, lo evidente de sus confusiones y contradicciones.
Pero hay gente que huele a comida y se regala..
“insoportable” “leve en todo sentido”… esa es la Sra.
Me constó hasta que lei los comentarios, reconocer la ironía.. pero “sabía” que no podia ser un homenaje.
Besos