Venían dentro de un sobre y se vendían en negocios que ostentaban una enorme pecera con una lupa delante para verlos en vivo. Créase o no, la gente se los llevaba a manos llenas. Y aunque la gráfica publicitaria de entonces vendía tremendo buzón que a todas luces era un disparate, uno no podía d
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Venían dentro de un sobre y se vendían en negocios que ostentaban una enorme pecera con una lupa delante para verlos en vivo. Créase o no, la gente se los llevaba a manos llenas. Y aunque la gráfica publicitaria de entonces vendía tremendo buzón que a todas luces era un disparate, uno no podía d
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